La política misionera venía de semanas agitadas: desafiliaciones, el nacimiento del Movimiento por lo que Viene, un mapa legislativo en reconfiguración. Pero el cierre de julio trajo una señal diferente. El Ejecutivo provincial empezó a mover la conversación desde el plano de los equilibrios internos hacia algo más tangible: la gestión cotidiana.
El viernes, último día de julio, el gobierno de Hugo Passalacqua acumuló una serie de acciones en distintos frentes. Envió el Presupuesto 2026 a la Legislatura, anunció medidas de alivio fiscal para pequeños contribuyentes, reactivó el programa Ahorra Patente, incorporó un tomógrafo de última generación en el Hospital SAMIC de Eldorado, recorrió la nueva estación transformadora en Garupá, entregó títulos de propiedad, fortaleció el abastecimiento de agua para cientos de familias, abrió una nueva instancia de diálogo con la cadena yerbatera y confirmó el pago de salarios con la actualización prevista para los trabajadores estatales.
El envío del Presupuesto fue quizás el gesto más cargado de contenido político. Al presentar el proyecto, Passalacqua explicó que dos de cada tres pesos estarán destinados a salud, educación y políticas sociales. Más allá del dato contable, la definición expresa una posición sobre dónde poner los recursos en un contexto nacional que aprieta a las provincias. Mientras desde el gobierno nacional se discute cuánto Estado sobra, Misiones eligió discutir dónde hace más falta.
Esa misma lógica apareció en Eldorado. La incorporación del tomógrafo en el SAMIC, con una inversión cercana a los 200 mil dólares, no solo suma tecnología al sistema de salud: también evita que familias del norte provincial deban recorrer cientos de kilómetros hasta Posadas para acceder a estudios de alta complejidad. «La salud es todo. Si no tenés salud, no tenés nada», dijo el gobernador durante el acto.
En Garupá, la recorrida por la nueva estación transformadora permitió mostrar otra dimensión de la agenda. Passalacqua definió la obra como una infraestructura pensada «no solamente para solucionar una necesidad de hoy, sino también para las futuras generaciones».
En materia fiscal, desde agosto comenzaron a regir nuevas medidas de alivio mediante la eliminación de retenciones sobre acreditaciones en billeteras virtuales y transferencias bancarias para monotributistas de menor escala. No resuelven por sí solas los problemas derivados del contexto nacional, pero forman parte de una estrategia de intervención sobre dificultades concretas.
La reunión con productores, cooperativas, sindicatos y representantes de la cadena yerbatera también ocupó un lugar central en la semana. La crisis del sector sigue siendo uno de los ejemplos más evidentes de cómo una decisión tomada desde Buenos Aires puede alterar toda una economía regional. Sin soluciones mágicas para un problema cuya raíz excede las competencias provinciales, Passalacqua fue claro en su posición: «Siempre estoy del lado de aquellos que producen», afirmó, y agregó que seguirá reclamando la recuperación de las facultades regulatorias del INYM. «No voy a parar de luchar para que el instituto recupere sus facultades. Acá no hay cuestiones partidarias», señaló.
En paralelo, el reordenamiento político continúa. El Movimiento por lo que Viene suma adhesiones y se consolida como la herramienta del oficialismo para esta nueva etapa. En el plano legislativo, todo indica que los representantes misioneros volverán a priorizar posiciones vinculadas a intereses estratégicos de la provincia, como el rechazo al proyecto que flexibiliza la Ley de Tierras Rurales, una discusión que también expresa una determinada concepción del federalismo.
Los desafíos no desaparecieron. La caída de recursos nacionales sigue condicionando las finanzas provinciales, varias actividades económicas atraviesan dificultades y las demandas sociales son numerosas. La gestión deberá demostrar con resultados que las prioridades anunciadas se traducen en mejoras concretas para la población.