La jornada de ayer en el Tribunal Penal 1 de Posadas volvió a estar cargada de tensión. Contra lo que indica el artículo 413 del Código Procesal Penal provincial, que prevé que las partes aleguen de manera consecutiva en la misma audiencia, el tribunal resolvió diferir por 24 horas el alegato de la defensa de Mariela Andrea Ramírez (48), empleada municipal acusada de dejar morir a su hija Belén, de 15 años, deshidratada, desnutrida y con hipotermia en julio de 2013.
Antes de los alegatos, Ramírez solicitó ampliar su declaración indagatoria, aunque su exposición fue prácticamente idéntica a la del primer día de debate. La única diferencia fue que en esta ocasión no aceptó preguntas del fiscal Vladimir Glinka.
El tribunal también resolvió rechazar los «amicus curiae» presentados por dos organizaciones sociales, lo que habilitó al fiscal a exponer su alegato final ante los jueces Gustavo Arnaldo Bernie, Viviana Gladis Cukla y Miguel Mattos.
Glinka solicitó prisión perpetua para Ramírez por «homicidio agravado por el vínculo y omisión» (artículo 80, inciso 2 del Código Penal), o en su defecto el máximo de la pena por «abandono de persona agravado por el vínculo y por el resultante muerte» (artículos 106 y 107), calificación con la que el expediente llegó a juicio.
«Quieren hacer creer que Belén murió porque su madre fue a trabajar. Belén no se murió por eso», afirmó el fiscal al inicio de su acusación. Señaló que Ramírez cumplía seis horas de trabajo diarias y que no hay constancias de que haya gestionado una licencia para cuidar a la menor durante los diez días en que la abuela y la tía de Belén viajaron a Corrientes.
«No tiene lógica lo que declara Mariela Ramírez, busca acomodar lo que vimos en el legajo. Ella conoce muy bien el procedimiento. Ya había sacado 47 licencias hasta 2013 y era fácil tomarse licencia, solo había que rellenar un formulario», sostuvo Glinka.
Fue categórico respecto a la responsabilidad que, según su acusación, recae sobre la imputada: «Estamos acá por Belén, insisto, es por su vida que se extinguió por el gigantesco y mortal egoísmo de esta mujer».
«Belén era un problema para su proyecto de vida», continuó el fiscal. «Esta es la historia de una madre que solo quiso tener un solo hijo. Tuvo la oportunidad después de quince años de cuidarla a Belén más de dos días seguidos y no lo hizo».
Glinka también cuestionó la hipótesis de que la muerte de Belén se debiera al síndrome de Rett que padecía la niña: «No hay duda de la causa de muerte, le abrieron el cuerpo y la vieron los forenses para concluir en un contexto de deshidratación, hipotermia y frío».
Sobre las condiciones en que fue hallada, el fiscal recordó los testimonios de los policías: «Vieron la habitación en la que la encontraron sin vida y dijeron que había un depósito y las bolsas de la mudanza rodeaban el cuerpo». Y agregó: «Ramírez prendió el aire acondicionado para fingir la hipotermia de la niña. El 23 de julio de 2013 hacía cero grados de promedio en Posadas. Belén tenía escaras por inmovilización y siete días antes ingresó caminando a la casa de su madre».
El fiscal relató además que, según los testimonios de vecinos del barrio Terrazas de Itaembé Miní, Belén «era maltratada peor que una mascota, en pañal, semidesnuda, tirada en el patio y en el frente de la casa». Una vecina habría llamado a la línea 102 cuando la niña tenía 7 años. «Los vecinos confirmaron que Ramírez y su marido se mudaron después de la denuncia en la Línea 102», sostuvo Glinka.
El fiscal también señaló que Belén no figuraba en el legajo laboral de Ramírez en la Municipalidad. «En la Municipalidad no la tenía denunciada a Belén como su hija. Recién cuando falleció la incorporó al legajo como fallecida», dijo, y añadió que el estatuto municipal contempla 33 causales para solicitar licencia y que la imputada no recurrió a ninguna.
«Belén no muere porque ella tenía que ir a trabajar seis horas. La causa de muerte fue la desnutrición, deshidratación y la hipotermia», insistió. «El día de la muerte su madre se quedó seis horas más de balde en el trabajo, su turno terminaba a las 13 y no quería volver a la casa».
Respecto a la calificación penal, Glinka argumentó que «la omisión es utilizada para matar, es un medio de comisión». Y concluyó: «Belén muere porque su progenitora no le dio una sola gota de agua ni comida, no porque estaba trabajando. Trabajaba de 8 a 13, cinco horas, el resto libre. Por lo menos durante siete días Belén no comió ni tomó agua».
La defensa de Ramírez expondrá su alegato en la próxima audiencia.
Con informacion de Primera Edicion.