El Dorper es una raza ovina de origen sudafricano, deslanada y con fuerte aptitud carnicera, que empieza a ganar presencia en Misiones. Su principal ventaja en la región es la adaptación al clima subtropical: al no tener lana, los animales toleran mejor las altas temperaturas que caracterizan a la provincia, especialmente en verano.
El médico veterinario Miguel Godina señaló que la diferencia se nota con claridad en los meses más calurosos. «El animal con lana sufre más las temperaturas que tenemos nosotros», indicó, al comparar el comportamiento de razas lanudas con el de las deslanadas. Para Godina, incorporar Dorper representa una ganancia en términos de estabilidad productiva. «Todo eso son ganancias en el sentido de tener unas razas mucho más estables para el clima que tenemos, sin perder el objetivo de producir carne», sostuvo.
La condición deslanada también simplifica el manejo del campo. A medida que la genética Dorper avanza dentro de una majada, la necesidad de esquilar se reduce hasta desaparecer. «A medida que la penetración de la sangre Dorper va avanzando, se va a ir deslanando la majada general y vamos a evitar hacer esquila. Un trabajo menos que hacer», explicó el veterinario.
La incorporación de esta raza no requiere reemplazar el rodeo de manera inmediata. El proceso puede ser gradual: la genética Dorper se introduce progresivamente y, con cada generación, los animales van adquiriendo las características buscadas: menor presencia de lana, adaptación al clima y buen rendimiento carnicero.
El tema también fue analizado en el ámbito académico. Un trabajo realizado en la Universidad Nacional de Misiones comparó el desempeño de los biotipos Dorper y Santa Inés en las condiciones productivas de la provincia, con resultados que plantean perspectivas favorables para el desarrollo de sistemas ovinos carniceros en la región.
Un caso concreto de esta transición es el de Cabaña La Armonía, establecimiento con casi 20 años en la producción ovina. Su propietario, Gabriel Montiel, contó que el proyecto nació como una cabaña orientada al trabajo genético, pero fue cambiando de foco con el tiempo. «Cuando empezamos habíamos arrancado exclusivamente con una cabaña para hacer genética. Hoy seguimos teniendo esa parte, pero ya no es tan importante, sino que lo que más hacemos es producir kilos de carne», explicó.
La base original de la majada era la raza Hampshire Down, carnicera con lana y de origen británico. Hace cuatro años, La Armonía comenzó a incorporar Dorper en un proceso de transformación progresiva. «Ahora estamos haciendo la transformación y el cambio de pasarnos a una raza sin lana, una deslanada que es la Dorper», señaló Montiel.
Los resultados de ese proceso motivaron la apertura del establecimiento a otros productores. La jornada permitió recorrer los corrales, observar distintos modelos de animales y conocer de primera mano cómo avanza la incorporación de la raza. «Queremos contarles a los productores la experiencia que venimos viviendo con el Dorper», indicó Godina, quien destacó que el impacto de la incorporación fue positivo.
La experiencia de La Armonía se convierte así en un ejemplo de cómo la producción ovina misionera busca responder a una pregunta central: cómo generar más kilos de carne con animales capaces de sostenerse en las condiciones climáticas de la provincia.
Con informacion de AgroMisiones.