Puerto Rico lleva tres años y medio convirtiendo aceite comestible usado en biocombustible para sus propios vehículos. Hoy, ese combustible abastece cerca del 30% del parque vial municipal, según informó el intendente Carlos Koth durante el II Encuentro de Municipios por la Economía Circular.
El municipio adquirió una planta productora y, desde entonces, elaboró más de 310 mil litros. Para ampliar la escala, estableció convenios con otras localidades y forma parte de un grupo provincial que incluye a dos empresas privadas y gestiona la recolección de aceite en toda Misiones.
«Hoy es una salida, sobre todo para los municipios. Se trata de una alternativa económica muy importante, por lo que hay que empezar a ver los residuos como una oportunidad para generar ingresos y fuentes de trabajo», afirmó Koth.
El intendente también subrayó el impacto ambiental de la iniciativa: recuperar el aceite evita que termine en las napas freáticas o en el sistema cloacal. En términos de costos, el proceso con aceite usado representa entre el 80% y el 82% del combustible final y resulta más barato que el gasoil convencional.
El aprovechamiento no se limita al biocombustible. El glicerol, un subproducto del proceso, se reutiliza para fabricar otros insumos. «Con esto elaboramos aceite 2T para los espacios verdes, aceite hidráulico para las máquinas, insecticida y shampoo para lavarlo; hacemos un círculo completo», explicó Koth.
Ese circuito también habilita intercambios con otros municipios: Puerto Rico puede transferir productos derivados y obtener a cambio insumos para sus propias actividades.
Según Koth, Puerto Rico es el único municipio de Misiones que produce este biocombustible y el segundo del país en desarrollar esta experiencia con aceite usado. El intendente señaló además un desafío pendiente: evitar que el aceite recolectado salga de la provincia para ser exportado y procesado en Europa como biocombustible.