Una productora de Apóstoles recibió un premio nacional por su trayectoria en la elaboración artesanal de yerba mate

María Magdalena Glinka, productora de 82 años radicada en Apóstoles, recibió el Premio Lía Encalada que otorga la asociación Mujeres Rurales Argentinas en reconocimiento a su trayectoria en la elaboración de yerba mate artesanal y orgánica. La distinción fue entregada en Mar del Plata y buscó visibilizar el aporte de las trabajadoras rurales y la preservación de métodos productivos tradicionales.

Detrás de la marca Amanecer Campero hay una historia de resistencia. Cuando la salud de su esposo se deterioró y los recursos escasearon, la opción que surgió fue vender la chacra y mudarse al pueblo. Glinka se negó. «Llegó un momento que no teníamos para nuestro sustento diario. Igual él quería vender la chacra para ir al pueblo y yo no le dejé. Le dije que no, porque qué íbamos en el pueblo», recordó la productora.

En lugar de vender, impulsó ella misma la construcción de un secadero propio. En seis meses, la infraestructura estuvo lista. «Yo lo que intenté es pedirle a nuestro Jefecito y a mamá María y en seis meses nosotros armamos nuestro secadero», contó Glinka, describiendo aquel proceso como el punto de partida de su pequeña agroindustria familiar.

El nombre de la marca también tiene su propia historia. Cuando fue a registrarla, las primeras opciones que propuso ya estaban tomadas. La respuesta llegó una mañana temprano, mirando el paisaje de su chacra. «Me levanté temprano y le quedé mirando así en la entrada con la salida del sol. ‘Acá está lindo’, leo, ‘cómo podía ser amanecer'», relató. Así nació Amanecer Campero.

Lo que distingue al producto es su proceso de secado tipo barbacuá, un método tradicional de la yerbatería misionera que somete las hojas a aire caliente de fuego indirecto durante más de 24 horas, sin contacto directo con la llama. El resultado es una deshidratación lenta que preserva características de sabor propias, muy distintas a las que producen los sistemas de secado rápido que usan las plantas industriales de gran escala. La yerba además cuenta con certificación orgánica.

La ceremonia en Mar del Plata dejó una marca en la homenajeada. «Me emocioné con la gente, cómo me recibieron. Me dieron el micrófono, yo empecé a hablar, no se podía. Unos lloraban, otros aplaudían. Era algo que yo nunca pensé que iba a pasar», describió Glinka.

A sus 82 años, la productora de Apóstoles sigue activa y tiene un mensaje para otras mujeres del sector agropecuario: «A las mujeres siempre les digo que no esperen de nadie, pero pídanle con fe y se logra, se consigue».

Con informacion de AgroMisiones.