El fenómeno de El Niño pone en alerta al sector agropecuario de Misiones. Las precipitaciones intensas, las ráfagas de viento y la acumulación de agua en los suelos están afectando el desarrollo de distintos cultivos, deteriorando caminos rurales y complicando la logística en las chacras. Las previsiones indican que las lluvias seguirán siendo intensas en los próximos meses.
Entre los cultivos más expuestos se encuentran el tabaco, motor económico clave de la provincia, y la mandioca, fundamental tanto para la comercialización como para la alimentación de las familias rurales. El exceso de humedad puede frenar el desarrollo del tabaco y favorecer enfermedades, mientras que en la mandioca el riesgo principal es la pudrición de las raíces.
La horticultura también está en aprietos. Las ráfagas pueden dañar invernaderos, cubiertas plásticas, mallas y postes, con consecuencias directas sobre cultivos como el tomate. Las pérdidas en producciones de hoja —lechuga, cebollita de verdeo— reducen además la oferta en los mercados locales.
Ariel Villasanti, técnico del INTA, fue claro en su diagnóstico: «Las producciones más vulnerables son los cultivos anuales como el tabaco, la mandioca, los hortícolas, la sandía, el melón y el pepino. Son cultivos que el productor planta para obtener rentabilidad en 90 o 100 días y hoy están seriamente condicionados por el clima».
El especialista también señaló que la alta humedad incrementa los costos operativos por la mayor necesidad de seguimiento sanitario de las plantaciones. «Estamos ante una posible disminución considerable de rendimientos», advirtió.
A las dificultades dentro de las chacras se suma el deterioro de los caminos rurales, que afecta especialmente a las familias de la agricultura familiar, quienes dependen de esas vías para llevar sus cosechas al mercado.
La situación también alcanza a los establecimientos ganaderos. Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, junto con el aumento del caudal de arroyos internos, obligaron a trasladar animales a terrenos más elevados para evitar pérdidas por anegamiento.
En este contexto, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones convocó a una reunión en el Museo Aníbal Cambas de Posadas —a las 10— con representantes del INTA, el Senasa, Defensa Civil y otras organizaciones, para evaluar el escenario y coordinar respuestas.
Las previsiones apuntan a que el pico de precipitaciones se concentre en noviembre y diciembre, aunque los efectos del fenómeno podrían extenderse hasta mediados de 2027.
Frente a este panorama, el INTA elaboró una serie de recomendaciones de manejo preventivo. En los yerbales, se aconseja mantener cobertura vegetal para reducir la erosión del suelo, con especial atención en plantaciones jóvenes donde se realizaron labores de remoción. También se recomienda favorecer una estructura de planta abierta y aireada para dificultar el avance de enfermedades en ambientes húmedos.
En las producciones hortícolas bajo cubierta, Villasanti recomendó ajustar el riego según las condiciones del suelo: «Verificar la humedad del suelo en los cultivos es fundamental para no encharcar los cultivos». En tomate, pimiento y pepino, se aconseja levantar las cortinas por la mañana para favorecer la ventilación cuando no haya precipitaciones, y realizar podas de hojas viejas cercanas al suelo para mejorar la circulación del aire. En especies de hoja, se sugiere evitar densidades excesivas y respetar distancias que reduzcan la humedad acumulada.
Otro punto clave es el estado de las cubiertas plásticas: deben mantenerse bien tensas y con inclinación adecuada para facilitar el escurrimiento y evitar bolsas de agua que sobrecarguen la estructura. Las cortinas rompevientos con especies arbóreas también pueden reducir el impacto de las ráfagas.
El monitoreo sanitario permanente es igualmente prioritario. La combinación de humedad y temperatura puede favorecer el avance de enfermedades, por lo que se recomienda planificar las aplicaciones fitosanitarias según las necesidades de cada cultivo.
En cuanto a los caminos rurales, Ramiro Sosa, ingeniero agrónomo y jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA Apóstoles, señaló la importancia de revisar las cunetas, limpiar alcantarillas, sangrías y drenajes laterales, y mantener los pozos de decantación y trampas de sedimentos. El perfilado y abovedado de los caminos facilita el escurrimiento lateral y evita que el agua se concentre sobre la huella de circulación. Las lomadas, por su parte, deben conservar su forma y contar con suelo compactado para prevenir cortes y procesos de socavación.
Mientras la evolución de El Niño sigue siendo monitoreada, el desafío para los productores misioneros es adaptar el manejo de sus cultivos y establecimientos a las condiciones climáticas, reducir los riesgos de pérdidas y sostener la comercialización en un escenario de mayor incertidumbre.
Con informacion de AgroMisiones.