La campaña de té 2026/2027 en Misiones empezó con el pie izquierdo. Las heladas tardías, el frío persistente y la presencia de ácaros en las plantaciones retrasaron el inicio de la brotación cerca de un mes, lo que obliga a postergar la primera cosecha y anticipa una caída en el volumen total de producción.
Fabián Laban, productor tealero de San Vicente, explicó que el calendario oficial fijaba el arranque de la zafra para el 1 de octubre, pero las condiciones climáticas lo hicieron imposible. Su estimación es que la recolección recién podría comenzar en los primeros días de noviembre, siempre que las temperaturas acompañen.
«Este año pensamos que iba a ser un año bueno porque se anunciaban lluvias y la lluvia en abundancia al té personalmente le ayuda un montón. Lo que no le ayuda es el frío», señaló.
Las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño aportaron humedad a las chacras, pero llegaron acompañadas de temperaturas bajas que frenaron el desarrollo de los nuevos brotes. Laban recordó que el último fin de semana se registraron apenas 8 grados y que en sectores bajos de su zona hubo manchas de helada. El té, explicó, necesita calor para iniciar la brotación.
A ese escenario se sumó el ataque de ácaros, organismos que se alimentan de la savia y dejan las hojas con una coloración marrón similar a una quemadura. Como las plantas todavía no habían brotado cuando llegó la plaga, los ácaros se concentraron en las hojas maduras y prolongaron el daño. Laban indicó que, al subir la temperatura y aparecer los brotes nuevos, los ácaros tenderían a desaparecer por falta de alimento. Para los sectores sin brotación, consideró que por ahora no serían necesarias aplicaciones de acaricidas, aunque los productores con brotes y alta presencia de la plaga podrían requerir tratamientos específicos.
La expectativa es que las plantas afectadas puedan recuperarse y volver a brotar sin necesidad de cortarlas, pero ese proceso demora aún más el comienzo de la cosecha.
El retraso tiene consecuencias directas sobre la producción total de la campaña. Habitualmente, las cosechas más voluminosas se concentran entre fines de diciembre y los primeros días de enero. Este año, si la primera recolección ocurre en noviembre, la segunda podría correrse hacia la segunda mitad de enero, empujando el calendario hacia las etapas de menor rendimiento.
«Este año va a ser un año que va a faltar té. Por lo menos vamos a tener menos té nosotros los productores», advirtió Laban.
Las lluvias intensas también complican la logística. En las colonias, los caminos de tierra se vuelven intransitables y dificultan el traslado de la materia prima hacia los secaderos. Eso es un problema adicional, porque el té debe cosecharse en el momento justo: si los brotes crecen demasiado sin ser recolectados, pierden calidad y algunos secaderos directamente dejan de recibirlos.
A las pérdidas productivas se agrega el conflicto por el precio. En la última reunión de la Comisión Provincial del Té (CoProTé) se acordó un valor de $110 por kilo de brote verde para la campaña. Laban reconoció que es un aumento respecto al período anterior, pero lo consideró insuficiente. Según planteó, el sector necesita entre $170 y $180 por kilo para acercarse a los 10 centavos de dólar y poder sostener las inversiones.
«Con este precio hoy lamentablemente nosotros los productores nos estamos quedando arreglando a duras penas las máquinas que tenemos y de cambiar de máquina ni se habla porque no hay forma», afirmó.
Laban también señaló que algunas empresas estarían dejando de comprar antes de que finalice el período habitual de cosecha, y que el precio de exportación del té se mantiene estable mientras los costos laborales suben. Esa brecha, dijo, es la que termina absorbiendo el productor primario.
«Siempre el que más pierde es el que produce», resumió.
El impacto climático no se limita al té. Laban advirtió que el exceso de agua perjudica a los yerbales en zonas bajas, donde la acumulación hídrica pudre las plantas, y que los tabacaleros de esas mismas zonas enfrentan problemas de murchadera que podrían traducirse también en una menor producción tabacalera en la provincia.
Con informacion de AgroMisiones.