Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, una fecha que busca visibilizar una condición silenciosa pero de enorme impacto sanitario. En Argentina, tres de cada diez adultos la padecen, y una proporción significativa desconoce su diagnóstico.
Entre los mayores de 65 años, la cifra trepa a siete de cada diez. A nivel global, la hipertensión es el principal factor de riesgo de muerte, vinculado a accidentes cerebrovasculares, infartos y enfermedades cardíacas.
Sus consecuencias van más allá del corazón: puede afectar la visión, los riñones —llegando a provocar insuficiencia renal y diálisis—, las arterias y el cerebro, donde se asocia tanto con ACV como con deterioro cognitivo.
Un dato especialmente preocupante es el de las mujeres en edad fértil: la mitad de quienes tienen hipertensión no lo sabe, lo que representa un riesgo elevado de preeclampsia, una complicación grave del embarazo.
A pesar de los tratamientos disponibles, siete de cada diez hipertensos en el país no logran un control adecuado de su presión.
La enfermedad habitualmente no presenta síntomas. La única forma de detectarla es mediante un tensiómetro, por lo que los especialistas recomiendan medirse la presión al menos una vez al año o cada vez que se tenga la oportunidad.
El tratamiento combina medicación —ajustada según la evolución de cada paciente— con cambios en el estilo de vida. La actividad física regular y una alimentación saludable, con bajo consumo de sodio, son pilares fundamentales. Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio, se recomienda consultar al médico.
Con informacion de Primera Edicion.