Falta mano de obra en los yerbales: la migración a Brasil vacía las cuadrillas tareferas

La falta de tareferos se convirtió en uno de los problemas más urgentes de la cosecha yerbatera en Misiones. La migración de trabajadores rurales hacia Brasil, que antes era estacional, pasó a ser en muchos casos definitiva, y los grupos de cosecha no logran completarse.

Ana Rosa Cubilla, secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales, describió la situación con claridad: «Todos los compañeros están todavía en Brasil. Y muchos no piensan volver porque acá se paga muy poco». Según advirtió, el cambio de fondo es que ya no se trata de migraciones temporarias. «Antes iban, trabajaban un tiempo y volvían. Ahora muchos se quedan porque allá siguen mejor y acá volver significa caer otra vez en la miseria», sostuvo.

La dirigente sindical apuntó además a los incumplimientos en los valores pactados en paritarias. «La tarifa está en 79 mil pesos la tonelada, pero en muchas zonas pagan 45, 50 o 55 mil. Y un trabajador no hace una tonelada por día, hace 400 o 500 kilos. Entonces terminan ganando 25 mil pesos diarios o menos», detalló.

Ante la escasez de mano de obra, cuadrilleros y capataces buscan trabajadores de manera permanente para armar los grupos de cosecha. En ese contexto, según Cubilla, creció notablemente la participación de mujeres en los yerbales. «A veces les entregan las ramas ya cortada o solo para hacer el viruteo o cargar menos peso. Se está incentivando mucho eso porque falta mano de obra», explicó. También se registra mayor presencia de trabajadores provenientes de Paraguay instalados cerca de las chacras productoras.

Carmelo Rojas, subdelegado regional de la UATRE, coincidió en el diagnóstico. «Hoy hay grupos muy chicos trabajando porque mucha gente se fue a Brasil. La realidad es que acá no alcanza para vivir», afirmó. Según Rojas, la diferencia salarial y de condiciones laborales entre ambos países explica el éxodo: «Allá se gana más y se vive mejor. Acá la gente trabaja porque necesita, pero la situación está muy complicada».

Junto con la falta de trabajadores, desde el sector denuncian un retroceso en las condiciones laborales. Cubilla señaló que reaparecieron prácticas que parecían superadas, como el pago con vales de mercadería y el alojamiento de trabajadores en viviendas precarias o improvisadas cerca de las plantaciones. «Las condiciones laborales han desmejorado muchísimo. Hay formas de pago que ya no se veían y otra vez aparecen. También hay chicos que dejan el secundario para irse a trabajar junto con las madres», advirtió.

Desde el sector también se remarca que la crisis afecta especialmente a las mujeres rurales, quienes además de la tarea en el yerbal deben sostener las responsabilidades de cuidado en sus hogares.

Mientras continúan los reclamos por mejores salarios y condiciones de trabajo, el flujo de trabajadores hacia Brasil sigue en aumento y ya modifica la composición tradicional de las cuadrillas que sostienen la cosecha yerbatera en la provincia.

Con informacion de AgroMisiones.