Trabajó en yerba desde los 14, migró a Brasil y tuvo que volver: la historia de una tarefera de Andresito

Patricia de Zousa llega del yerbal con las manos marcadas y todavía tiene por delante las tareas del hogar, el cuidado de sus tres hijos y la cuenta de cuánto rindió el día. Tiene 28 años y trabaja en la cosecha de yerba mate desde los 14. Vive en Comandante Andresito y dice que nunca había atravesado una situación tan difícil como la actual.

El problema más concreto es el salario. «Nos pagan una miseria. La paritaria dice 79 mil pesos la tonelada y están pagando 50 o 55 mil. Y hacer mil kilos se sufre muchísimo, nosotros no podemos hacer eso en un día», señaló.

Hace algunos meses, Patricia cruzó a Brasil en busca de mejores condiciones. Consiguió trabajo en un mercado, con desayuno incluido, descansos y un sueldo que, según relata, le daba mucho más margen que la tarefa. «Lo que acá sufría para ganar en un día, allá lo sacaba el doble. Con 200 o 300 reales yo hacía las compras y acá no», explicó.

Sin embargo, la estadía no pudo sostenerse. Patricia es madre soltera de tres chicos de 13, 10 y 4 años, y no logró regularizar la situación escolar de sus hijos del otro lado de la frontera. «No me pude quedar en Brasil porque no querían hacer los papeles para que mis hijos estudien allá. Yo tenía que volver para que ellos puedan ir a la escuela», contó.

El regreso tuvo un costo adicional: durante su ausencia, su casa en Andresito fue robada en reiteradas ocasiones. «Prácticamente me limpiaron el hogar», lamentó. Aun así, eligió quedarse. «Yo tengo que estar acá por mis hijos», dijo.

De vuelta en Misiones, la situación económica sigue siendo muy ajustada. «Todo está caro: los útiles, la ropa, los calzados. Estamos ajustados todo el tiempo», describió.

A eso se suma el costo del cuidado de los chicos mientras trabaja. Patricia no puede llevarlos al yerbal y debe pagar una niñera. «Si yo voy a trabajar y no hago mil kilos, la niñera me cobra 10 mil pesos hasta el mediodía. Es complicado también», señaló. El año pasado contaba con una guardería barrial para familias tareferas, pero este año esa opción dejó de estar disponible. «Ahora tengo que pagar una persona responsable porque son tres chicos. Es mucha plata y mucha responsabilidad», explicó.

En los yerbales, mientras tanto, la falta de trabajadores se hace cada vez más evidente. Patricia cuenta que las cuadrillas son más reducidas y que deben asumir tareas más pesadas para compensar la ausencia de personal. «Nos tocó cargar todo a mano porque el camión no tenía gancho y éramos pocos», relató. «La gente está toda en Brasil», resumió.

Su caso ilustra una tendencia que se repite en distintos puntos de la provincia: bajos salarios, incumplimiento de las paritarias y mejores oportunidades en el país vecino empujaron a cientos de tareferos a migrar. Muchos no regresaron.

«Nosotros trabajamos porque necesitamos. La yerba no es fácil», dijo Patricia. Detrás de esa frase se condensa una realidad que hoy atraviesa a gran parte de las familias tareferas de Misiones.

Con informacion de AgroMisiones.