El 18 de mayo de 1988, Juan Pablo II llegó a Encarnación para encabezar una celebración masiva en el Campo de la Esperanza, a orillas del río Paraná. La visita coincidió con el cumpleaños número 68 del Pontífice y tuvo un anuncio central: la canonización del primer santo paraguayo, Roque González de Santa Cruz, junto a sus compañeros mártires Juan del Castillo y Alfonso Rodríguez Olmedo.
Era la primera vez que un Papa pisaba suelo encarnaceno. Aunque el puente internacional que une Paraguay con Argentina aún no estaba terminado, miles de fieles provenientes de Misiones cruzaron el Paraná para participar del histórico encuentro.
El contexto político le daba un peso particular al viaje: la visita se produjo en la etapa final de la dictadura de Alfredo Stroessner, y el mensaje de esperanza, reconciliación y paz que Juan Pablo II transmitió en su homilía es recordado como un impulso simbólico hacia la transición democrática paraguaya. Meses después, el pueblo paraguayo comenzaría ese camino tras 35 años de régimen militar.
La figura de Roque González de Santa Cruz tiene además una conexión directa con Misiones: en 1615, el jesuita fundó la primera reducción en el lugar donde más tarde se establecería Posadas, antes de trasladarla a la orilla opuesta del Paraná, en lo que hoy es Encarnación.
Tras el arribo del Papa al Campo de la Esperanza, representantes de las distintas colectividades de inmigrantes residentes en Itapúa le ofrecieron sus presentes. Juan Pablo II, en un gesto que quedó en la memoria de los presentes, saludó en su propio idioma a los integrantes de la colectividad ucraniana.
Años más tarde, en 2015, el papa Francisco también visitó Paraguay, evento que Canal Doce cubrió en forma especial.