El FMI pidió más flexibilidad cambiaria y reformas en el Banco Central; el Gobierno rechazó los cambios

El Fondo Monetario Internacional difundió este viernes el Staff Report correspondiente a la segunda revisión del programa vigente con Argentina, y en él volvieron a quedar expuestas las diferencias con el Gobierno nacional en materia de política monetaria, cambiaria e institucional.

El organismo recomendó avanzar hacia un esquema de mayor flexibilidad cambiaria y darle más peso a la tasa de interés como herramienta de política. Según el FMI, «el marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal».

El informe sostuvo que la eficacia del control de agregados monetarios «pierde fuerza» cuando la inflación desciende a los niveles actuales de Argentina, y que «la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación».

Sobre la medición estadística, el Fondo señaló que «la demora prolongada en la actualización del índice de precios al consumidor ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual». Por eso, recomendó una publicación anticipada de datos de inflación con ponderaciones actualizadas y un fortalecimiento de la independencia del Indec.

En relación al Banco Central, el organismo reconoció avances en transparencia y saneamiento del balance, pero advirtió que persisten vulnerabilidades estructurales. «A mediano plazo, serán esenciales reformas legales más amplias a la carta orgánica para reforzar la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central, incluyendo salvaguardas contra el financiamiento monetario», indicó el reporte.

El FMI también alertó sobre la posición neta negativa de reservas internacionales, estimada en un rojo cercano a los 10.000 millones de dólares, y advirtió que «la baja disponibilidad de reservas líquidas sigue planteando riesgos para la capacidad de pago, especialmente frente a los importantes vencimientos de deuda en el corto plazo y la volatilidad potencial en el contexto de las próximas elecciones presidenciales de 2027». El documento proyectó además que los pagos al FMI representarán el 8% de las exportaciones en 2030 y el 18% de las reservas brutas del BCRA en 2027.

El equipo económico argentino respondió dentro del mismo informe. Los funcionarios sostuvieron que «el marco de metas monetarias permitió una rápida desinflación hasta niveles de un dígito bajo» y consideraron innecesario cambiar el ancla nominal. También advirtieron que «reglas rígidas podrían socavar la credibilidad» y que, en los niveles actuales de inflación, «los canales de tasas de interés débiles hacen que la meta de inflación sea un sustituto deficiente para las metas monetarias».

El Gobierno rechazó además que la carta orgánica del BCRA represente un obstáculo para la estabilización o requiera reformas urgentes, y atribuyó las dificultades recientes para seguir bajando la inflación a la corrección de precios relativos, no a fallas del esquema monetario vigente.

El debate entre el FMI y el Ministerio de Economía sobre cómo consolidar la desinflación y fortalecer el sistema financiero quedó así reflejado en el propio documento del organismo, sin una posición común sobre el rol del Banco Central, la acumulación de reservas ni la política cambiaria.

Con informacion de Misiones Online.