La nuez pecán avanza en Misiones como una alternativa productiva dentro de las chacras multiproductivas de la provincia. La actividad combina potencial económico, proyección exportadora y una creciente profesionalización del sector.
El productor Gabriel Boreski señaló que la temporada arrancó con condiciones favorables. «Venimos muy bien con la cosecha. Nos acompañó el clima y tuvimos buenas condiciones durante toda la temporada», indicó.
El establecimiento trabaja con seis variedades, siendo la Stuart la principal. Boreski explicó que se trata de una especie introducida a fines del siglo XIX que, si bien tarda en entrar en producción, tolera bien el clima de la región. «Tiene características muy particulares, demora en entrar en producción, pero aguanta muy bien las condiciones climáticas que tenemos nosotros», afirmó.
El cultivo exige tecnología específica en cada etapa, desde la fertilización hasta la cosecha y el secado del fruto. «El pecán tiene su propia tecnología y fuimos incorporando máquinas para todos los trabajos culturales y fitosanitarios», detalló el productor.
Una de las ventajas que destacan quienes trabajan con esta especie es su compatibilidad con otros cultivos típicos de la provincia. Según Boreski, el pecán puede asociarse con yerba mate, maíz, mandioca, frutales y distintas hortalizas, lo que amplía las opciones para los productores misioneros.
El contexto internacional también juega a favor. «Uno de los principales incentivos fue la situación del mercado mundial. Hace décadas que la demanda está entre un 20 y un 30% por encima de la oferta», sostuvo Boreski.
A nivel nacional, Argentina cuenta con unas 12 mil hectáreas implantadas de nuez pecán y una producción de aproximadamente 3 mil toneladas anuales. Cerca del 65% de ese volumen se exporta a Estados Unidos, Europa, Brasil, Rusia, Medio Oriente y países del sudeste asiático.