El defensor de la Tercera Edad advierte que la crisis de los jubilados argentinos «se lleva vidas»

La situación de los jubilados y pensionados en Argentina ya no es solo un problema de ingresos bajos. Para Eugenio Semino, defensor del Pueblo de la Tercera Edad, el cuadro es el de una crisis social con múltiples dimensiones: dificultades para alimentarse, para acceder a la salud, problemas habitacionales y la obligación de seguir trabajando aun después del retiro formal.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Semino sostuvo que desde fines de 2022 advirtió al Estado nacional sobre lo que denominó una «triple crisis» que afectaría a los adultos mayores. «Desde fines de 2022 hicimos conocer al Estado nacional lo que considerábamos la triple crisis que sufrirían las personas mayores en Argentina: una crisis alimentaria, sanitaria y, sobre todo en los grandes centros urbanos, habitacional. De ahí a hoy se ha profundizado muchísimo», señaló.

El funcionario afirmó que ese planteo fue reiterado ante la administración actual, pero que no se tomaron medidas de fondo. «Las políticas siguen estando ausentes en términos de modificar estas condiciones. Por eso se profundizan estos estados de necesidad, que han hecho perder la calidad de vida de las personas mayores y que desgraciadamente se llevan vidas», expresó.

Semino describió la pérdida de poder adquisitivo de los haberes como un proceso sostenido en el tiempo, independientemente del gobierno de turno. «El haber sigue perdiendo poder adquisitivo. Es algo que ocurre de forma ininterrumpida en los últimos 15 años, con todas las administraciones. Obviamente, en algunos momentos mucho más, como ocurrió en 2023 por vía de la inflación, pero inexorablemente todos los meses pierden poder adquisitivo todos los jubilados», indicó.

También cuestionó que la discusión política se reduzca a disputas de responsabilidades entre gestiones. «Las mediciones que hacen los políticos de sus respectivas gestiones, tratando de mostrar que la culpa siempre es del otro, en realidad no resuelven el problema, sino que lo único que hacen es ocultarlo», planteó.

En ese sentido, recordó que se aprobaron medidas para incorporar el bono al haber y aumentar un 7,2%, pero que «las sanciones se vetaron, quienes habían apoyado las sanciones después apoyaron el veto, y nunca más salió el tema».

Desde su experiencia en atención directa, Semino describió un deterioro concreto y cotidiano. «Aquellos que hacemos atención directa o asistencia directa atendemos 200 o 400 casos por día, y lo mismo nuestros colegas en un hospital o en un dispensario. Vemos que crecen exponencialmente», sostuvo.

Como dato ilustrativo, mencionó que casi cinco millones de jubilados y pensionados perciben alrededor de 470.000 pesos mensuales por todo concepto. «Si alguien supone que con eso se puede subsistir en Argentina, es un verdadero disparate», afirmó, y agregó que el costo de vida está «cuatro veces más arriba» que ese ingreso, sin que existan programas de asistencia específicos para adultos mayores ni una respuesta adecuada del sistema de salud pública.

El defensor también señaló una dimensión cultural del problema. Para él, Argentina nunca terminó de integrar a los adultos mayores como actores activos de la vida económica y social. «Tenemos, en términos del pensamiento político generalizado, un pensamiento muy retrógrado, muy primitivo», sostuvo, y comparó la situación local con países que desde fines de los años 80 comenzaron a mirar al adulto mayor como un actor de consumo relevante.

Consultado sobre la baja participación de jubilados en protestas, explicó que la razón es simple. «Porque está tratando de subsistir. Un jubilado cada día se levanta viendo cómo come, cómo paga el alquiler, qué changa hace. No puede ni protestar. Tiene que tratar de subsistir», afirmó. También cuestionó los operativos de seguridad que rodean esos reclamos: «100 jubilados» reunidos, «sectores políticos cuando existe algún tema que los mueve, no tiene que ver la lucha del jubilado en sí misma. Y 2.000 policías, por ejemplo. Es un disparate, una locura total».

Semino resumió la situación con una frase directa: «La sociedad atomizó esto y la política le da lo que sobra a la olla». Y contrastó la agenda pública con la realidad de quienes trabajaron décadas. «Veo que se habla de millones de dólares, de corrupción, de esto, de lo otro, una orgía de millones de dólares. Y un jubilado, después de haber trabajado 30 o 40 años, no sabe si puede comer mañana», expresó.

Sobre la decisión de Entre Ríos de elevar gradualmente la edad jubilatoria, Semino reconoció que el debate está vinculado a la crisis de los institutos previsionales provinciales, pero rechazó que esa medida pueda resolver el problema de fondo. «Es una estupidez el tema de la edad, porque la edad es una de las variables para analizar una reforma de un sistema», afirmó.

Advirtió además que postergar la edad de retiro en un mercado laboral que hace más de una década no genera suficiente empleo formal perjudica directamente el ingreso de los jóvenes al trabajo registrado. «Si mañana aumentan cinco años la edad jubilatoria, lo único que pasa es que los jóvenes de 18 a 23 años no pueden ingresar más al mercado laboral formal, porque hace 15 años que no se generan nuevos empleos en Argentina», sostuvo.

Con informacion de Primera Edicion.