Un conflicto vecinal derivó en una causa judicial con denuncias de disparos, muerte de un animal doméstico y amenazas contra una familia de Candelaria. Según relató la denunciante, los problemas con su vecino comenzaron al menos en octubre de 2025, en una zona de lotes agrícolas de esa localidad, y se repetían cada vez que sus perros cruzaban hacia el terreno lindante.
El primer antecedente formal data del 26 de diciembre de 2025. En esa ocasión, la mujer dejó asentado que, al regresar a su casa, encontró a uno de sus perros —de raza fila brasilero— en la galería con una herida en el lomo derecho, y ya en esa presentación señaló como responsable a su vecino.
La situación escaló el 20 de mayo de 2026. Según la denuncia, alrededor del mediodía, mientras la mujer y personal de mantenimiento colocaban un tejido perimetral para evitar que los animales pasaran al predio lindante, uno de sus perros —también fila brasilero, de un año y cuatro meses— cruzó hacia ese terreno. La denunciante relató que escuchó un estruendo y vio a su vecino a unos diez metros, portando lo que describió como un rifle corto. De acuerdo con su presentación, el hombre habría efectuado dos disparos contra el animal, que impactaron en la pata izquierda y en el lomo.
En esa misma denuncia, la mujer manifestó temor por su familia, por sus animales y por su hijo menor de edad, que habitualmente está en el patio de la vivienda. También dejó asentada una amenaza que atribuyó al acusado: «Voy a matar a ese perro y a su dueña».
El 25 de mayo, la denunciante regresó a la Comisaría de Candelaria para ampliar la presentación e informar que el perro había muerto. En esa ampliación agregó que el presunto agresor se habría acercado nuevamente con un rifle y habría preguntado si el animal ya había fallecido. Según su relato, el hombre afirmó que «colocaba veneno en sus balas», que tenía varias más y que una de ellas estaba destinada a su marido. La presentación también consignó que el hombre habría realizado disparos durante la tarde dentro de su propiedad.
Uno de los puntos clave de la investigación será determinar qué tipo de arma se utilizó. Las primeras constancias policiales mencionaron un rifle de aire comprimido calibre 5.5, pero según la denunciante las lesiones del perro podrían ser compatibles con un proyectil calibre .22, es decir, un arma de fuego. Ese extremo deberá ser confirmado o descartado por pericias.
La causa quedó bajo intervención del Juzgado de Instrucción Nº 3, a cargo del juez Fernando Luis Verón, y de la fiscal Adriana Marcela Verónica Herbociani. Según consta en el expediente, ya se realizó una presentación en Fiscalía y el acusado fue detenido. La definición judicial dependerá de las pruebas documentales, veterinarias y criminalísticas que se incorporen al proceso.
Con informacion de Primera Edicion.