Lo que hasta hace pocos años se consideraba un entretenimiento pasó a convertirse en un problema de salud mental creciente en Misiones. Así lo advirtió Roberto Padilla, secretario de Prevención de Adicciones de la provincia, quien señaló que la digitalización de las apuestas y la masificación de los dispositivos móviles impulsaron un aumento sostenido de la ludopatía juvenil.
El funcionario recordó que en 2020, el primer observatorio provincial registró apenas cuatro o cinco casos de personas que buscaron ayuda por esta problemática. Hoy, ese número crece entre un 5 y un 10% por año. Sin embargo, Padilla advirtió que la cifra real podría ser mayor: «Lastimosamente todavía yo creo que no se busca tanta ayuda porque no se lo ve como un problema de adicción».
Padilla explicó que la posibilidad de apostar desde el celular, sin necesidad de concurrir a un espacio físico, fue el principal factor de expansión. «Lo que antes se consideraba entretenimiento de consumo privado hoy tenemos que reconocerlo como un problema de salud mental que creció por la facilidad de la digitalización», señaló.
Entre las consecuencias más concretas, el secretario mencionó que varios menores que accedieron a plataformas ilegales vincularon tarjetas de crédito y débito de sus familias, generando serios problemas económicos en los hogares.
Sobre el debate legislativo en torno a la regulación de estas plataformas, Padilla valoró positivamente cualquier iniciativa que permita la trazabilidad y limite el acceso de menores, aunque advirtió sobre una contradicción de fondo: prohibir el juego ilegal mientras se permite la difusión de plataformas habilitadas. «Una cosa es combatir el juego ilegal, que debe ser perseguido con firmeza, pero también otra es preguntarnos qué nivel de exposición cultural queremos permitir respecto a las apuestas online», remarcó.
Para el funcionario, el eje central debe ser la prevención. «Me parece que el tema radica y debe apuntar a una prevención seria, responsable, que lleve a tomar conciencia y a una detección temprana de la problemática», sostuvo. En ese sentido, subrayó que la prevención moderna no puede arrancar una vez que la adicción ya está instalada, y que situaciones como jóvenes apostando en el aula o jugando en línea de madrugada deben generar una reacción concreta en los adultos.
Padilla también puso en perspectiva la gravedad del síndrome de abstinencia vinculado a los dispositivos. «El síndrome de abstinencia de un dispositivo es igual que un síndrome de abstinencia por una sustancia ilegal», afirmó. Y agregó: «Es durísimo. Es una situación extremadamente complicada y nosotros la vivimos muchísimo en nuestro trabajo en el día a día».
Aunque la ludopatía todavía se ubica por debajo del alcohol, las bebidas energizantes y los vapers en el ranking de adicciones que atiende la secretaría, Padilla insistió en que la tendencia obliga a actuar ahora.
Respecto al uso de celulares en las escuelas, el funcionario aclaró que cada establecimiento tiene autonomía para definir su propio protocolo. «Nosotros no decimos si sí o si no. Lo que hacemos es advertir de los riesgos y esa decisión le corresponde a cada establecimiento educativo», explicó. Para Padilla, la tecnología es parte inevitable de la vida cotidiana y el problema no es el dispositivo en sí, sino la falta de límites: «El tema es el uso responsable, racional y equilibrado del dispositivo, y ahí está el adulto que debe ser quien marque esa situación».
Con informacion de Misiones Online.