En los últimos minutos del jueves 15 de julio de 2010, Argentina pasaba a la historia: se convertía en la primera nación de América Latina y la segunda en todo el continente americano en reconocer el matrimonio igualitario a nivel nacional.
Ese día, el Congreso modificó el artículo 172 del Código Civil mediante la Ley 26.618. El cambio central fue reemplazar la definición del matrimonio como unión entre «hombre y mujer» por la de un acto entre «contrayentes». La norma también incorporó un párrafo que establece que «el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo».
Seis días más tarde, el 21 de julio de 2010, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner promulgó la ley.
A dieciséis años de aquella sanción, no existen estadísticas oficiales actualizadas a nivel nacional sobre matrimonios igualitarios celebrados en el país.
La aprobación de esta ley fue el resultado de décadas de lucha del colectivo LGBTIQ+ en Argentina. En los últimos meses, referentes de ese colectivo han manifestado sentir «miedo» ante lo que describen como un «retroceso» en materia de derechos civiles en el país.
Con informacion de Primera Edicion.