El 19 de junio de 2026 el Colegio Notarial de Misiones cumplió 70 años. La fecha invita a recordar a uno de sus fundadores: el escribano Emilio Julio Gueret, una figura que cruzó los límites de la profesión para dejar su marca también en la historia política e institucional de la provincia.
Gueret nació en Buenos Aires el 18 de febrero de 1905. Hijo de Enrique Gueret y Margarita Marty, creció en una familia numerosa y desde joven alternó el trabajo con el estudio. Ayudaba a su padre en labores de grabado de metales, vendía pan de día y estudiaba de noche, hasta recibirse de escribano en la misma ciudad donde nació.
Después de un período como secretario de juzgado en el sur del país, el clima lo llevó a buscar destinos más cálidos. Llegó a Misiones, donde echó raíces: formó una familia con Celia Brouchy, tuvo tres hijos y vivió hasta su muerte el 20 de febrero de 1983.
En la provincia se desempeñó primero en el ámbito judicial y luego en el ejercicio privado de la notaría. Paralelamente, su perfil político e intelectual lo llevó a participar en publicaciones periodísticas donde expresaba sus convicciones republicanas y su afinidad con los valores de la Revolución Francesa.
Su papel en la organización del notariado misionero fue fundacional. En diciembre de 1952, el sector daba sus primeros pasos institucionales, y Gueret fue parte de ese proceso desde el inicio. El momento clave llegó el 19 de junio de 1956, cuando un grupo de notarios se reunió en un local cedido por el Museo de Bellas Artes, en Rivadavia 321 de Posadas, y constituyó la primera Comisión Directiva del Colegio Notarial.
Esa primera conducción quedó integrada por Francisco Victorino Ripoll como presidente, Gueret como vicepresidente, Humberto García como secretario, y los vocales Hugo Riosa, Aníbal Cambas, Luis Ángel Ripoll y Elsa Judith Delgado —quien fue la primera mujer notaria de la provincia—.
De ese colectivo surgió también la primera Ley Notarial de Misiones, la Ley N° 1652/56, cuya redacción principal estuvo a cargo de Gueret.
La trayectoria del escribano tuvo además un capítulo de alta responsabilidad política. Entre el 15 de junio y el 25 de octubre de 1962 ocupó el cargo de Interventor Federal de la Provincia de Misiones, ejerciendo en los hechos las funciones de gobernador.
Su designación se produjo en un contexto de crisis institucional nacional. Tras el golpe de Estado de abril de 1962, que derrocó al gobernador constitucional César Napoleón Ayrault, el poder en Misiones había quedado en manos del coronel Wilde Santa Cruz. Gueret representó el retorno a la conducción civil, con el objetivo declarado de restablecer el orden administrativo y la previsibilidad institucional.
Durante esos meses, con la Cámara de Representantes provincial fuera de funciones por el quiebre institucional nacional que también había derrocado al presidente Arturo Frondizi, el Ejecutivo concentraba las atribuciones legislativas. Gueret gobernó mediante decretos-leyes orientados principalmente a la reestructuración de ministerios, la designación de funcionarios y la cobertura de intendencias y comisionados municipales en distintas localidades de la provincia.
Las crónicas de la prensa de la época destacan su política de diálogo con los periodistas: realizaba reuniones y conferencias en la sala de prensa de la Casa de Gobierno de Posadas, donde atendía tanto a cronistas locales como a corresponsales de medios nacionales.
El 25 de octubre de 1962 entregó el mando al doctor Pablo Luzuriaga, dejando una gestión recordada por su apego a las formas institucionales en uno de los momentos más complejos de la historia política argentina.
Con informacion de Primera Edicion.