El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su actualización de agosto que las condiciones actuales del ENOS son consistentes con una fase cálida, es decir, El Niño. Las temperaturas del Pacífico ecuatorial se encuentran por encima de los valores normales y los modelos del organismo estiman una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno se mantenga durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026.
En ese contexto, algunos especialistas comenzaron a utilizar la expresión «Súper El Niño» para describir un episodio de particular intensidad. Sin embargo, esa denominación no corresponde a una categoría científica oficial: lo que importa es la magnitud que alcance el fenómeno y cómo interactúe con las condiciones climáticas de cada región.
Misiones aparece entre las provincias que podrían recibir una mayor influencia, junto con Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. En el noreste y el Litoral, la señal de El Niño suele traducirse en mayor humedad, más jornadas con precipitaciones y una frecuencia más alta de lluvias intensas.
El escenario que más preocupa es el de las lluvias torrenciales y las tormentas severas. Los especialistas aclaran, de todas formas, que un El Niño muy intenso no implica que todos los eventos meteorológicos vayan a ser extremos: lo que aumenta es la probabilidad de que ocurran, no la certeza de su gravedad.
Otro punto sensible para la provincia es la situación de los grandes ríos. Las lluvias abundantes en el sur de Brasil ya inciden sobre los caudales del Iguazú, el Uruguay y el Paraná. Una temporada con precipitaciones superiores a lo normal podría favorecer nuevas crecidas y desbordes en zonas bajas de la cuenca del Plata, donde la capacidad de evacuación del agua es más limitada.
Los especialistas anticipan que los efectos más notorios podrían hacerse evidentes durante la primavera de 2026 y extenderse hacia el verano de 2027, cuando aumentaría el riesgo de períodos de lluvia por encima de los valores habituales.
El contexto climático global también suma un factor a considerar. Una atmósfera más cálida retiene mayor cantidad de vapor de agua, lo que puede potenciar las precipitaciones cuando se dan las condiciones necesarias. Por eso, los efectos de este episodio no serán necesariamente comparables a los de eventos anteriores: la combinación entre El Niño, el calentamiento global y las condiciones meteorológicas regionales definirá en cada caso la intensidad de los fenómenos.
Lo que los pronósticos actuales no permiten afirmar es que habrá inundaciones generalizadas ni precisar qué localidades serán afectadas. Sí indican que el riesgo de lluvias abundantes, tormentas severas y crecidas de ríos es mayor de lo habitual, en particular durante la primavera y el verano.
El SMN continuará monitoreando la evolución del ENOS en los próximos meses, período clave para determinar con mayor precisión el alcance del fenómeno sobre el territorio argentino.
Con informacion de Primera Edicion.