Alerta apícola en Misiones: cómo proteger las colmenas ante el exceso de lluvias previsto por El Niño

El fenómeno climático El Niño podría traer lluvias por encima de los valores habituales en los próximos meses, y eso enciende una alerta para el sector apícola de Misiones. En una provincia con abundantes precipitaciones, terrenos bajos y numerosos cursos de agua, los productores de miel enfrentan un desafío que puede traducirse en pérdidas si no se actúa con anticipación.

El primer paso recomendado por los especialistas es revisar la ubicación de los apiarios, con especial atención a aquellos instalados cerca de arroyos, zonas con mal drenaje o caminos rurales que suelen quedar intransitables tras varios días de lluvia.

El riesgo no se reduce a una posible inundación. Cuando las precipitaciones son persistentes, las abejas no pueden salir a pecorear, lo que interrumpe la recolección de néctar y polen y obliga a las colonias a consumir sus reservas sin poder reponerlas. A eso se suma el exceso de humedad dentro de las colmenas, que deteriora las condiciones del nido y favorece el desarrollo de enfermedades.

Para reducir la exposición a la humedad, se aconseja mantener las colmenas elevadas sobre caballetes firmes, sin contacto directo con el suelo, y verificar la estabilidad de los soportes. También es importante retirar la vegetación que dificulte la ventilación y mantener despejados los accesos para poder realizar inspecciones.

Antes de que los caminos rurales se deterioren, los productores deben evaluar si conviene trasladar las colmenas a sectores más altos. En Misiones, donde muchos establecimientos combinan la apicultura con otras actividades agropecuarias, planificar los recorridos con anticipación puede evitar quedar sin acceso a los apiarios por períodos prolongados.

El estado sanitario de las colonias es otro punto crítico. Una colmena debilitada por enfermedades o parásitos tiene menos chances de superar situaciones de estrés ambiental. Por eso, los especialistas recomiendan cumplir con los tratamientos contra la varroosis —producida por el ácaro Varroa destructor— según el plan sanitario correspondiente, sin postergarlos hasta después de las lluvias. También hay que estar atentos a la nosemosis, una enfermedad asociada al debilitamiento de las colonias en condiciones de alta humedad.

En cuanto a la alimentación, conviene controlar previamente las reservas energéticas y proteicas de cada colonia. Si la oferta natural resulta insuficiente, se puede recurrir a suplementos: jarabes de azúcar en proporción dos a uno o preparados sólidos tipo candy para aportar energía, y tortas proteicas con más del 25% de proteína para compensar la falta de polen. En ambientes muy húmedos, los alimentos sólidos son preferibles porque incorporan menos humedad a la colmena.

Si ocurre un anegamiento, la primera tarea es evaluar los daños apenas sea seguro ingresar al establecimiento. Hay que identificar qué colonias siguen con vida, cuáles necesitan asistencia inmediata y qué materiales estuvieron en contacto con el agua. Los pisos, alzas y entretapas mojados deben reemplazarse por materiales secos y limpios.

En colonias que quedaron con poca población, puede ser útil reducir el espacio interior con separadores para que las abejas concentren sus energías en una superficie menor y puedan cuidar mejor la cría. Los materiales recuperables deben retirarse para limpiarlos, secarlos y desinfectarlos. Si el terreno impide el acceso vehicular, se recomienda reunirlos en zonas elevadas hasta poder trasladarlos.

Con informacion de Primera Edicion.