La Policía de Misiones allanó este jueves una vivienda del barrio Ingar 120 Viviendas de Itaembé Miní y secuestró tres perros de raza pitbull señalados por vecinos como responsables de reiterados ataques a otras mascotas de la zona. El procedimiento se realizó en cumplimiento de una orden judicial y contó con la participación de efectivos de la comisaría Novena de la Unidad Regional X, la Mini Brigada, la División Brigada de Canes y personal del Instituto Municipal de Sanidad Animal (IMUSA).
Los tres ejemplares secuestrados son un macho de pelaje blanco, una hembra gris y un macho marrón con blanco. Tras el allanamiento, desarrollado en presencia del propietario del inmueble y de testigos, los animales fueron trasladados a dependencias del IMUSA, donde permanecerán bajo resguardo y serán sometidos a evaluaciones veterinarias y de comportamiento mientras la causa judicial sigue su curso.
La investigación tomó impulso en los últimos días luego de que circularan imágenes de un ataque ocurrido en plena vía pública en el que una jauría mató a otro perro. Sin embargo, según los testimonios recogidos por la Policía, la problemática se extiende desde hace años. Los vecinos denuncian que los animales escapaban con frecuencia del inmueble y circulaban sin bozal ni contención por las calles del barrio.
Una de las voces que se sumó al reclamo es la de Mónica Scholles, quien perdió su propia mascota en un episodio anterior. «En el caso de mi perro no hubo video, pero hubiera sido algo muy fuerte de ver porque directamente se lo comieron», relató. La mujer explicó que el ataque ocurrió de noche y que el impacto emocional le impidió registrar imágenes. «Yo estaba destruida. Vi a mi perro destripado y no me animé a sacar fotografías. Fue de noche y nadie grabó nada», recordó. Scholles aclaró que en aquel momento intervino personal de Criminalística y de la Policía Científica. «Los expedientes ya estaban en marcha, pero ahora se empezó a mover todo porque la situación se volvió imposible de ignorar», afirmó.
Paola Funes, residente del barrio desde hace más de veinte años, también viene impulsando denuncias sobre el tema. «Venimos viviendo esta situación desde hace dos o tres años. Lo que pasó ahora simplemente hizo visible algo que ya veníamos denunciando», sostuvo. Funes recordó un episodio ocurrido en marzo de este año: «También mataron a un perro y quedó en condiciones terribles. La diferencia es que en aquel momento nadie filmó nada y el caso terminó perdiéndose entre trámites y actuaciones». La vecina también apuntó a los propietarios: «El problema no son los pitbulls. El problema son los dueños. Es una tenencia irresponsable. Los animales pasan hambre, están hacinados y después terminan escapando».
El conflicto escaló aún más cuando la dueña del perro muerto en el último ataque presentó una denuncia penal por amenazas. Según la presentación realizada ante las autoridades, los propietarios de los animales la habrían intimidado e insultado tras la difusión pública del caso, en un presunto intento de silenciar los reclamos vecinales. A raíz de eso, varios vecinos se sumaron y prestaron declaración testimonial ante la Policía.
Eso amplió el alcance de la investigación judicial, que comenzó como una causa por tenencia de animales potencialmente peligrosos y ahora incorpora presuntos hechos de intimidación y amenazas.
En el barrio, la expectativa está puesta en los resultados de las evaluaciones del IMUSA y en las decisiones que tome la Justicia respecto de los animales y de las responsabilidades que puedan surgir del proceso.
Con informacion de Primera Edicion.