Este miércoles la Selección Argentina se medirá con Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo 2026, y la confirmación del cruce encendió las alarmas de las fuerzas de seguridad estadounidenses. Se trata de uno de los partidos con mayor convocatoria del torneo y de una rivalidad que va bastante más allá de lo deportivo.
El Departamento de Policía de Atlanta (APD) enfrenta un desafío que sus propias autoridades reconocen como inédito. Acostumbrados a la dinámica más previsible de los eventos de la NFL, los agentes ahora deben lidiar con el folclore particular de ambas hinchadas, la masiva afluencia de público y una carga geopolítica que complica el escenario.
Uno de los factores que más preocupa es el sistema de distribución de entradas de la FIFA. A diferencia de lo que ocurre en el fútbol europeo o en la Liga Profesional argentina, donde las parcialidades se separan con vallados, pulmones humanos e ingresos diferenciados, el esquema del Mundial mezcla a los hinchas en la mayor parte del estadio. Según informó el medio inglés Daily Mail, solo los bloques ubicados detrás de los arcos están asignados a cada asociación; el resto de las tribunas laterales se dividiría en partes iguales entre simpatizantes argentinos y británicos. Eso elimina prácticamente las fronteras de contención habituales para eventos de alto riesgo.
La tensión ya se hizo sentir antes del partido. En las últimas horas se viralizaron videos que muestran altercados menores en los alrededores del estadio y peleas en bares de la ciudad entre hinchas de ambos países, lo que reforzó la necesidad de un operativo preventivo riguroso.