Una vez más, los bares de Posadas se llenaron de camisetas celestes y blancas. La victoria de Argentina ante Suiza por 3-1 en el tiempo suplementario, que selló el pase a las semifinales del Mundial 2026, convirtió la noche del miércoles en otra fiesta futbolera para los hinchas misioneros.
El clima antes del partido era diferente al de los primeros encuentros del torneo. La confianza acumulada durante la Copa del Mundo se notaba en las conversaciones previas al pitazo inicial. Casi no había mesas libres cuando el árbitro dio comienzo al encuentro, y los celulares ya estaban listos para registrar cada momento.
El primer festejo llegó a los 10 minutos: Alexis Mac Allister conectó de cabeza un córner ejecutado por Lionel Messi y abrió el marcador ante el arquero Gregor Kobel. Los abrazos y los gritos sacudieron los locales gastronómicos de la ciudad.
Pero la tranquilidad no duró. En el segundo tiempo, Ndoye aprovechó un espacio en la defensa y empató para Suiza, devolviendo la tensión a los hinchas. Los silencios se hicieron presentes mientras cada ataque de la Albiceleste era seguido con nerviosismo.
El partido se fue al alargue con un condimento adicional: el VAR detectó una simulación de Breel Embolo y el árbitro lo expulsó por doble amonestación, dejando a Suiza con diez jugadores.
En el tiempo suplementario llegó el desahogo. Julián Álvarez clavó un remate en el ángulo para el 2-1 y desató una nueva explosión en los bares. Sobre el cierre, Lautaro Martínez sentenció el 3-1 y la celebración desbordó hacia las calles, con caravanas, bocinazos y cánticos.
Desde el debut en el torneo, cada partido de la Selección reunió a cientos de personas en distintos puntos de Posadas. Esta vez, con Argentina entre los cuatro mejores del mundo, la ilusión creció un escalón más. El próximo desafío en semifinales será ante Inglaterra, con el sueño de la cuarta estrella cada vez más cerca.
Con informacion de Misiones Online.