El café podría sumarse en los próximos años a la matriz productiva de Misiones. Un proyecto conjunto entre instituciones argentinas y brasileñas iniciará ensayos para evaluar distintas variedades del cultivo en sistemas agroforestales, apuntando a la agricultura familiar y a la generación de una cadena de valor que contemple procesamiento y comercialización dentro de la provincia.
La iniciativa reúne al Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC), la Universidad Nacional de Misiones, la Universidad Tecnológica Federal de Paraná y el Instituto de Desarrollo Rural de Paraná (IDR), organismo con más de cincuenta años de trayectoria en investigación cafetera. Los primeros ensayos se llevarán adelante en Puerto Iguazú, Eldorado y Pozo Azul, sitios seleccionados por sus condiciones ambientales y por la infraestructura técnica disponible.
La ingeniera forestal Stefani Soledad Suárez, responsable del proyecto, explicó que el eje central es brindar nuevas herramientas a los pequeños productores. «La idea es justamente trabajar con pequeños productores y buscar alternativas para que puedan diversificar, ampliar su producción y también pensando en el futuro y en el mercado», señaló.
El modelo propuesto integra el café con árboles y otras producciones dentro de las chacras. Suárez indicó que ese esquema no solo persigue rentabilidad, sino también la conservación de suelos y el aprovechamiento de los servicios ecosistémicos del monte. «Queremos aprovechar todo lo que nos pueden dar esos sistemas agroforestales, incorporar otras alternativas que el productor pueda tener a corto, mediano y largo plazo y también estar cuidando el medio ambiente», sostuvo.
La elección de los tres sitios responde tanto a factores climáticos como productivos. En Eldorado, donde funciona la Facultad de Ciencias Forestales, se realizarán análisis e investigaciones. Pozo Azul, por su parte, presenta condiciones similares a las de Pato Branco, en Brasil, donde el IDR ya lleva adelante experiencias comparables. «Buscamos lugares que nos permitan comparar los resultados y revalidar la aplicación de estas especies en distintos territorios», explicó Suárez.
Desde el lado brasileño, la ingeniera agrónoma Norma Kiyota, coordinadora de la comitiva del IDR Paraná, aportó una perspectiva sobre los cambios que está atravesando la producción cafetera mundial. Según explicó, las temperaturas extremas deterioran la calidad del grano y obligan a explorar nuevas regiones. «El café pierde calidad tanto con el frío extremo como con el calor excesivo. La temperatura ideal ronda los 23 grados», afirmó.
En ese marco, los investigadores comenzaron a estudiar zonas más australes y sistemas con sombra que permitan moderar las temperaturas. Kiyota señaló que países de referencia en café de calidad ya trabajan bajo ese esquema. «Colombia, Vietnam o la India producen café en sistemas agroforestales. Nosotros estamos trayendo esas investigaciones para evaluar su comportamiento en áreas donde existen riesgos de heladas, pero también temperaturas más moderadas durante el verano», indicó.
El IDR Paraná aportará variedades ya estudiadas, priorizando materiales resistentes a enfermedades y con potencial para producir cafés diferenciados. Kiyota trazó una comparación con el mundo vitivinícola para explicar las oportunidades que puede generar la diversidad de territorios. «El café es como el vino. El café que se produzca en Pato Branco será diferente al de Eldorado, al de Pozo Azul o al de Puerto Iguazú», afirmó. Esa diferenciación, señaló, podría abrir camino en el futuro a identificaciones geográficas propias de cada zona.
El proyecto no se detiene en la producción primaria. Los equipos técnicos ya trabajan en aspectos de postcosecha, secado, procesamiento y calidad del grano, considerados clave para acceder a mercados especializados. Suárez indicó que la intención es completar toda la cadena, desde la obtención de semillas y plantines hasta la elaboración de productos con valor agregado. «Garantizar la producción es el primer paso, pero después también debemos pensar qué hacer con esos granos, cómo procesarlos y qué alternativas comerciales pueden generarse», sostuvo.
La posibilidad de generar cafés diferenciados con origen en Misiones abre además perspectivas para emprendedores, cooperativas y pequeñas industrias, con la aspiración de que una mayor porción del valor quede dentro de la provincia.
Kiyota remarcó que la cooperación entre Brasil y Misiones en materia de producción sustentable y sistemas agroecológicos viene desarrollándose desde hace varios años. «Tenemos la misma misión: buscar alternativas para los agricultores familiares», afirmó. Tanto el sudoeste de Paraná como gran parte de Misiones comparten una estructura productiva basada en explotaciones de pequeña escala, donde la diversificación resulta central para sostener el arraigo rural.
Con informacion de AgroMisiones.