La cumbre del G7 arrancó el lunes por la tarde con una comida de trabajo en la ciudad termal francesa de Évian-les-Bains, frente al lago Lemán. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó con ánimo favorable luego de haber firmado electrónicamente un acuerdo marco con Irán, y anticipó que el estrecho de Ormuz podría reabrirse completamente el próximo viernes, cuando se formalice el memorándum en Ginebra.
El acuerdo fue rubricado de manera digital por Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador de Teherán. Según explicó Vance, «el presidente quiso firmarlo personalmente para demostrar su compromiso de encontrar una solución favorable». Vance estará presente en Ginebra el viernes durante la firma oficial.
El memorándum de entendimiento, que habilita la reanudación de la navegación en el golfo Pérsico, llega tras más de tres meses de guerra y un período de cese del fuego incierto. Sin embargo, los negociadores de ambos países continúan reunidos en Qatar, donde las tratativas siguen abiertas en medio de nuevos ataques israelíes sobre Beirut.
El presidente francés Emmanuel Macron anunció que Reino Unido, Francia, Italia y los Países Bajos están listos para desplegar recursos en el estrecho de Ormuz una vez firmado el acuerdo. Trump, sin embargo, le respondió que no necesita «mucha ayuda» para reabrir el paso, aunque no descartó la presencia de embarcaciones aliadas: «No creo que sea mala idea tener uno o dos barcos de algunos países. Su país sería ideal para ello, porque nunca se sabe», le dijo a Macron.
Uno de los ejes más sensibles de la cumbre es Ucrania. Trump abrió una puerta al diálogo al señalar que «quizás» sea posible «hacer algo» para avanzar hacia la paz, tras mantener conversaciones telefónicas el domingo con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y con el ruso Vladimir Putin. «Creo que quizás podamos hacer algo. Realmente lo creo. Ambos están abiertos a ello», afirmó durante su reunión bilateral con Macron en el hotel Royal de Évian.
Zelenski participará en una sesión de trabajo el martes por la mañana. Mientras los países europeos impulsan nuevas sanciones contra Moscú, Washington, en cambio, flexibilizó recientemente las restricciones a las exportaciones de petróleo ruso para contener los precios del barril tras la ofensiva contra Irán.
Además de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, la agenda incluye regulación digital, economía global y migración. Trump tiene previsto cuestionar las regulaciones europeas sobre redes sociales, un punto que lo pondrá en tensión con el primer ministro británico Keir Starmer, quien prohibió este lunes el acceso a redes sociales para menores de 16 años.
A la cumbre asisten también Friedrich Merz (Alemania), Giorgia Meloni (Italia), Sanae Takaichi (Japón), Mark Carney (Canadá), Keir Starmer (Reino Unido), y los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y Antonio Costa. Entre los invitados externos se encuentran los mandatarios de India, Brasil, Egipto, Kenia, Corea del Sur, Ucrania, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Sudáfrica no fue convocada, según trascendió, por presiones de Washington.
El operativo de seguridad en Évian es masivo: 12.000 policías y soldados custodian la zona, y los líderes se trasladan en helicóptero para evitar el contacto con manifestantes. El domingo, en Ginebra, grupos antiglobalización destrozaron vidrieras de bancos, incendiaron vehículos y atacaron las oficinas de la consultora PwC, aunque no lograron llegar a la ciudad sede de la cumbre, ubicada a 40 kilómetros.
Como cierre de los tres días de reuniones, Macron tiene previsto una cena de gala en Versalles el miércoles por la noche, en un guiño al gusto de Trump por los grandes escenarios históricos.