El violento ataque de una jauría de perros pitbull a otro can en las calles de Itaembé Miní, en Posadas, que terminó con la muerte del animal atacado, volvió a poner en debate la tenencia responsable de mascotas y la necesidad de una legislación provincial más estricta.
Para el médico veterinario Juan Pablo Luzuriaga (MP 306), lo ocurrido responde en su totalidad a una conducta territorial, algo natural en los cánidos. «Los perros tienen dominancia sobre lo que consideran su territorio y cuando el alfa ataca, los demás suelen acompañarlo en jauría», explicó en diálogo con FM 89.3.
Sin embargo, el profesional fue claro en señalar que detrás de ese comportamiento hay una falla humana. «El tutor de esos perros no debería haberlos tenido en situación de calle ni tampoco permitir que generaran lesiones sobre otro animal», afirmó.
Sobre el señalamiento a la raza pitbull, Luzuriaga advirtió que el foco está mal puesto. «El hecho ocurrió nuevamente con este tipo de raza, pero la realidad es que la raza poco tiene que ver con todo este cuadro», sostuvo. Cualquier perro de mediano o gran porte, explicó, puede causar daños serios si no recibe socialización y educación desde temprana edad.
En ese sentido, subrayó que el ambiente es determinante: el 85% del aprendizaje de un perro depende de su entorno, de la familia y de las experiencias a las que se lo expone. La ventana más crítica va desde los 21 días hasta los tres meses y medio de vida, período en el que todo lo aprendido queda incorporado de forma permanente.
Luzuriaga recomendó que quienes estén pensando en adoptar una mascota consulten primero con un veterinario para elegir el perfil de animal más adecuado al hogar, considerando factores como la presencia de niños, otras mascotas o la edad de los convivientes.
El episodio también le sirvió al veterinario para retomar un reclamo histórico del sector: la identificación obligatoria de mascotas mediante microchips. «Luchamos hace casi 20 años para implementar un sistema de identificación mediante un chip intradérmico que vincule directamente al animal con su tutor», señaló.
El objetivo es que cada propietario responda legalmente por los daños que cause su mascota. «Si un animal provoca una mordedura, un accidente vial o contribuye a la propagación de enfermedades, el responsable debe ser el tutor. Pero esto no tiene sentido si no existe una ley provincial que permita aplicar sanciones efectivas», sostuvo.
Luzuriaga recordó que Ciudad de Buenos Aires, Jujuy, Chubut y Río Negro ya cuentan con sistemas similares, y pidió a los dirigentes políticos misioneros retomar el debate. «No es una cuestión política, es algo que nos va a enriquecer a todos los misioneros», dijo, al tiempo que instó a que esta discusión trascienda las diferencias partidarias.
«Cuando exista una ley provincial y cada animal esté vinculado a un tutor responsable, todo el peso de la ley deberá recaer sobre esa persona. Hay que entender que el perro es así porque, en algún momento, el tutor falló como responsable», remarcó.
Consultado sobre si la agresividad en perros adultos puede tratarse, el especialista respondió que sí, a través de la etología, la rama veterinaria que estudia el comportamiento animal. En casos más extremos, aclaró, también pueden aplicarse tratamientos farmacológicos.
En cuanto a las medidas preventivas inmediatas, destacó el uso de correa y la intervención de las autoridades ante animales sueltos que representen un riesgo. Indicó que ante denuncias reiteradas por perros de gran porte en la vía pública, tanto la Policía como el Instituto Municipal de Sanidad Animal (IMUSA) tienen la facultad de actuar: el organismo puede recoger a los animales, evaluarlos sanitariamente y definir el tratamiento correspondiente.
Con informacion de Primera Edicion.