Reunir animales, trasladarlos de un potrero a otro o separar algunos ejemplares son tareas que en muchos establecimientos demandan tiempo y esfuerzo. Una demostración realizada en Cabaña La Armonía, en el marco de un Día de Campo, mostró a productores misioneros una alternativa concreta: el Border Collie de línea de trabajo.
El responsable de la actividad fue Jorge Healy, oriundo de General Las Heras, provincia de Buenos Aires, quien lleva tres años dedicado al trabajo con perros para manejo de animales. Su experiencia comenzó desde una necesidad puntual en el establecimiento donde se desempeñaba como encargado.
«Yo quería solamente tener un perro de trabajo, que es lo que necesitaba y es lo que tengo», contó Healy. La primera cachorra Border Collie que incorporó rápidamente encontró una aplicación práctica: el establecimiento recibía turistas y necesitaba reunir ovejas con frecuencia, algo que hasta entonces era un operativo complejo. «Cada vez que teníamos que hacer eso teníamos una carabina o un operativo para encerrar ovejas porque andaban por todos lados. Y gracias a esto pudimos empezar a controlar», explicó.
Dentro de la raza existe una distinción importante: los ejemplares de línea de trabajo fueron seleccionados genéticamente por su capacidad de concentración, resistencia y aptitud para manejar ganado, a diferencia de aquellos orientados a la compañía o la exposición. Uno de sus recursos más característicos es la mirada. Según Healy, «le clavan la mirada a los animales que están conduciendo o que enfrentan y ahí tienen un control».
El entrenamiento se construye sobre órdenes básicas que el animal incorpora por repetición: avanzar, echarse, desplazarse hacia un lado u otro, alejarse. A esas indicaciones se pueden sumar señales de silbato para que el perro responda incluso a distancia. «Cuando vos te das cuenta de que el perro aprendió eso, ahí cambiás a otra orden», señaló.
El objetivo no es que el productor esté indicando cada movimiento en todo momento. Con el entrenamiento y el vínculo adecuados, el perro puede actuar con mayor autonomía. «Cuando estás trabajando realmente en el campo no es que estás todo el tiempo derecha, izquierda. Lo mandás al perro a que te busque el rebaño de ovejas o las vacas y que te las traiga», detalló Healy. Si algún animal se separa del grupo, el perro puede bloquearlo y reincorporarlo.
En cuanto a la escala, Healy aclaró que el sistema se adapta a distintas realidades productivas. «Cuando trabajás con pocos animales es un perro; por ahí cuando tenés muchos animales usás dos», explicó. Además, la herramienta no se limita a las ovejas: con el entrenamiento adecuado, estos perros pueden participar en el manejo de vacunos y otras especies.
Durante la jornada también se presentaron los perros protectores de ganado, una figura distinta a la del Border Collie. Mientras este último conduce y controla a los animales mediante órdenes y movimiento, los protectores conviven de manera permanente con la majada y cumplen una función de resguardo. «Son perros protectores de ganado, de vacuno o de ovejas», indicó Healy, y destacó su capacidad para adaptarse a distintas condiciones climáticas.
El contacto con Misiones llegó a través de productores locales con importante cantidad de ovejas que buscaban incorporar herramientas para optimizar el manejo. Healy profundizó su formación en Brasil, donde acompañó durante un mes a un referente en entrenamiento de estos perros y participó de jornadas de capacitación y competencias.
Por eso prefiere definirse como «demostrador» antes que entrenador. Su paso por la provincia apuntó a mostrar las posibilidades de una herramienta que, para muchos productores misioneros, todavía puede resultar novedosa. «Cuando vean trabajar un perro se van a dar cuenta», sostuvo.
Con informacion de AgroMisiones.