Caída del consumo en el norte argentino: comerciantes advierten sobre cierres y pérdida de poder adquisitivo

Las ventas minoristas siguen cayendo en varias provincias del norte argentino. Datos oficiales y referentes del sector comercial de Chaco, Jujuy, Salta, Catamarca y Formosa describen un escenario donde la pérdida del poder adquisitivo redujo las compras, modificó los hábitos de consumo y provocó el cierre de negocios.

El Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP) registró una caída interanual del 1,5% en enero de 2026 y una contracción acumulada del mismo porcentaje en el primer cuatrimestre. Según el informe, las familias sostienen un comportamiento defensivo: priorizan los gastos esenciales y postergan el resto.

En Chaco, el tesorero de la Cámara de Comercio de Resistencia, Martín Giménez, describió la situación con preocupación. «Desde que comenzó 2026, el sector percibe un parate bastante importante en el consumo. La gran mayoría de los rubros están con caídas significativas en las ventas», afirmó. También sostuvo que actividades como la minería, el agro y los hidrocarburos «tienen poca mano de obra y no derraman en la actividad comercial», y cuestionó la carga impositiva y la apertura de importaciones.

En Jujuy, la Dirección Provincial de Estadística y Censos registró una caída interanual del 6,6% en las ventas de supermercados durante abril y un retroceso acumulado del 10,4% en el primer cuatrimestre. Si bien la facturación nominal creció un 22%, ese incremento responde a la inflación y no a un mayor volumen de ventas. La canasta de alimentos alcanzó los $890.138, una de las más altas del NOA.

En Salta, un informe basado en datos del INDEC indica que las ventas en supermercados bajaron 7,1% en el primer cuatrimestre respecto al mismo período de 2025, y acumulan una retracción del 22,8% frente a 2023. El economista Sebastián Cristofari señaló que parte del consumo migró hacia otros canales: «La Encuesta de Supermercados mide un único canal. No contempla a los mayoristas, autoservicios de barrio ni el comercio electrónico, todos espacios que ganaron participación». Aun así, aclaró que el deterioro del poder de compra sigue siendo el principal condicionante.

El presidente de la Federación Económica de Catamarca, Marcelo Coll, fue directo al describir el panorama. «Estamos en plena crisis. La pérdida del poder adquisitivo impactó de lleno en las ventas y dejó al comercio y a la industria muy resentidos», expresó. También señaló que muchos comerciantes debieron cerrar o reconvertir sus negocios: «Hay que caminar por la calle Rivadavia para darse cuenta de cómo está el comercio».

Desde Formosa, el presidente de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas (CAPyMEF), Carlos Werlen, advirtió que las ventas minoristas quedaron muy por debajo del aumento del costo de vida. «El comportamiento de las familias ha cambiado radicalmente, priorizando la compra de productos esenciales sobre cualquier otro gasto», indicó. Y agregó: «Hoy el consumidor compra exactamente lo que necesita para el momento; ya no existe esa compra grande de principios de mes porque el salario perdió gran parte de su valor».

Werlen también alertó sobre el impacto en las pequeñas empresas: «Debido a la presión impositiva, la suba de tarifas y la caída de ventas, han cerrado cerca de 25.000 pymes en todo el país, con la pérdida de más de 40.000 puestos de trabajo. Estamos en una situación crítica».