Campo San Juan: el parque que está a 56 kilómetros de Posadas y casi nadie conoce

Cuando amanece en el Parque Federal Campo San Juan, el paisaje que aparece ante los ojos condensa dos siglos de historia misionera. Pastizales, selva paranaense y vestigios arquitectónicos conviven en un mismo espacio que, pese a estar a solo 56 kilómetros de Posadas, es prácticamente desconocido para la mayoría de los misioneros.

El parque se encuentra a pocos kilómetros del casco urbano de Santa Ana, pasando el peaje sobre la ruta 12. Según explicó el intendente del área, Héctor Ball, el lugar «constituye la primera área protegida del sistema nacional destinada a conservar campos y malezales, una formación natural que ocupa menos del 1% del territorio argentino». Además, funciona como zona de transición entre los pastizales del sur provincial y la selva paranaense.

El recorrido por sus senderos demora aproximadamente tres horas y se hace completamente a pie. Los caminos están señalizados y la experiencia está marcada por el canto de las aves en los pastizales y el sonido de los monos aulladores cerca del monte, que descienden hacia la cascada del arroyo Yacutinga en determinados horarios del día.

En materia de biodiversidad, los números son llamativos. Argentina tiene registradas alrededor de mil especies de aves; Misiones concentra unas 500 de ellas, y aproximadamente la mitad tiene nidales en Campo San Juan. Ball señaló que «alrededor de estos pastizales y el monte están citadas aproximadamente unas 250 especies de aves». Esa riqueza convirtió al parque en uno de los principales destinos de avistamiento del país: durante las últimas ediciones del Global Big Day, Campo San Juan se ubicó primero en el ranking nacional, un puesto que mantiene por siete años consecutivos. «Somos el parque con mayor cantidad de especies citadas en los últimos años en Argentina», destacó Ball.

Pero el valor del lugar no es solo ecológico. Entre la vegetación persisten los restos de la chimenea de un ingenio azucarero de 25 mil metros cuadrados, mandado a construir por el gobernador Rudecindo Roca a fines del siglo XIX. La obra fue levantada con mano de obra de pueblos originarios de la Patagonia —entre ellos mapuches— enviados a Misiones por disposición de Julio Argentino Roca en condición de esclavos. La historia de esos hombres y de la fuga que organizaron está narrada en los carteles informativos del sendero.

Otro de los puntos más significativos del recorrido es el antiguo cementerio ubicado junto al camino principal. «Tenemos sepulturas que datan desde el año 1902 hasta la última persona que fue dejada en este cementerio en el año 1986», relató Ball. El lugar se mantiene intacto por decisión de Parques Nacionales y de las propias familias que visitan a sus difuntos.

El patrimonio histórico se completa con el casco de la antigua estancia de la familia Durini, a orillas del Paraná. «Esta casa que ven atrás mío forma parte del patrimonio histórico del parque», indicó el intendente durante el recorrido. Desde allí se ve el río y la costa paraguaya, en un entorno donde confluyen los pastizales, la selva y los ambientes ribereños.

El mirador del cerro Bella Vista, desde donde se aprecia el campo en su totalidad y se divisa en el horizonte el Parque de la Cruz de Santa Ana, es el punto de partida habitual para quienes visitan el lugar.

Con informacion de Primera Edicion.