La Dirección de Programas y Eventos Especiales del Gobierno de Misiones y la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio (CAIS) organizan dos jornadas intensivas de capacitación para equipos de salud de toda la provincia. El objetivo es fortalecer las estrategias de prevención, detección y abordaje de las conductas suicidas.
Las actividades estarán a cargo de la licenciada Alejandra Noemí Rossi, suicidóloga especializada en intervención en crisis. La primera jornada se realizará el jueves 5 de junio en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario de Montecarlo; la segunda, el viernes 6 de junio en el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones, en Posadas. En ambas sedes el horario será de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con contenidos idénticos para facilitar la participación de profesionales de distintos municipios.
La inscripción está abierta y está dirigida a quienes integran los circuitos de atención de la conducta suicida. La propuesta apunta a brindar herramientas concretas para la detección temprana, la contención y la derivación adecuada de personas en situación de crisis.
Rossi valoró la existencia de la CAIS en Misiones y subrayó que la prevención va más allá de los talleres o las intervenciones en momentos críticos. «La prevención no consiste únicamente en brindar talleres o intervenir en situaciones críticas. También requiere de una comisión integrada por múltiples actores de la comunidad que analice los casos, genere estrategias y articule respuestas», señaló.
La especialista remarcó que reducir las tasas de suicidio exige un trabajo coordinado entre distintas áreas del Estado y la sociedad civil. «Salud tiene mucho por hacer, pero no debe estar sola. Educación, Desarrollo Social y otros organismos gubernamentales también tienen un papel fundamental. Los factores sociales, ambientales y familiares influyen de manera significativa en estas problemáticas», explicó.
En la misma línea, destacó el rol de organizaciones comunitarias, clubes, merenderos y espacios recreativos que mantienen contacto cotidiano con personas en situación de vulnerabilidad, señalando que esos ámbitos pueden ser clave para detectar señales de alerta y orientar hacia la búsqueda de ayuda.
Rossi identificó como uno de los principales desafíos actuales la falta de información para reconocer situaciones de riesgo. «La conducta suicida continúa siendo un tema atravesado por tabúes y mitos. Sin embargo, los lineamientos internacionales son claros: hay que hablar del tema de manera responsable y sensibilizar a las comunidades para que puedan detectar señales de alerta y acompañar adecuadamente a quienes atraviesan una crisis», afirmó.
La profesional explicó que las conductas suicidas suelen ser parte de un proceso y no de un acto impulsivo: primero aparece la ideación vinculada a la muerte y luego una etapa de ambivalencia, durante la cual las personas emiten señales verbales, conductuales y emocionales que su entorno puede llegar a percibir. También advirtió sobre una situación frecuente: cuando alguien ya tomó una decisión, puede mostrar una aparente mejoría que suele generar interpretaciones erróneas en familiares y allegados.
Sobre la escucha activa como herramienta preventiva, Rossi sostuvo: «Muchas personas expresan, de manera directa o indirecta, que sienten que su vida no tiene sentido o que no pueden continuar atravesando determinadas situaciones. Poder escuchar, contener y orientar hacia los recursos adecuados es una herramienta fundamental para la prevención».
La especialista también abordó el papel de los medios de comunicación. Advirtió que atribuir una única causa a estos hechos es uno de los errores más frecuentes: «La conducta suicida es multicausal y compleja. Expresiones como ‘se suicidó por’ simplifican una realidad que involucra múltiples factores». Recordó además que la Ley Nacional de Prevención del Suicidio desaconseja difundir datos personales, fotografías, domicilios o cualquier información que permita identificar a las personas involucradas. «También deben evitarse las adjetivaciones o valoraciones sobre la persona. La comunicación responsable es una herramienta más dentro de las estrategias de prevención», concluyó.
Con informacion de Primera Edicion.