Caraguatay celebra su centenario con el descubrimiento de un mural que une Misiones y Alemania

Caraguatay, localidad ubicada en las cercanías del río Paraná, celebra este 21 de mayo su primer centenario. Fundada en 1926, la fecha oficial es el 22 de mayo —en devoción a Santa Rita, patrona del pueblo— pero los festejos arrancaron este jueves y se extenderán hasta el domingo con un amplio programa de actividades.

Uno de los momentos más esperados es el descubrimiento de un mural realizado por Gina Anders, artista nacida en Caraguatay y actualmente residente en Alemania, en colaboración con el artista Gerónimo Rodríguez. La obra, de 3 metros de ancho por 2,5 de alto, quedará emplazada en la intersección del kilómetro 8 pasando el arroyo Itacuruzú, junto a la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) San José Freinademetz.

El proyecto lleva un año de trabajo y tiene una carga personal profunda para Anders: el mural evoca recuerdos de sus padres, ambos inmigrantes alemanes oriundos de Silesia. Su padre llegó a Misiones en 1927 y su madre en 1950; se conocieron y formaron familia en Caraguatay. Entre los elementos representados aparecen objetos del taller familiar, parte de una máquina de coser de la madre y dos jarras de cerámica traídas desde Alemania que sobrevivieron a la Primera y Segunda Guerra Mundial y se conservan hasta hoy. La obra busca evocar el pasado del pueblo, pero también su presente y proyección de futuro.

Caraguatay tiene sus antecedentes en 1909, cuando Nicolás Avellaneda y Alfredo Echagüe llegaron a la zona atraídos por las posibilidades que ofrecía la provincia a las empresas colonizadoras, lo que derivó en la creación de una colonia el 24 de abril de 1911. A partir de 1920 comenzaron a arribar inmigrantes alemanes, suizos y de otros países europeos. Con el tiempo, se vendieron 4.104 hectáreas a la empresa La Misionera S.A.I. y C., que ya contaba con plantaciones de yerba mate.

Posteriormente, Jorge Van Meremberg, Carlos Benson y Francisco Roberano adquirieron tierras en la zona y cedieron parte de ellas a la Orden Franciscana, que las destinó a la creación de la aldea indígena Perutí. Entre los primeros compradores de la zona también figuró Ernesto Guevara Lynch, padre del Che Guevara.

Con informacion de Primera Edicion.