Cáritas Posadas advierte sobre el avance del endeudamiento familiar: «La clase media está absolutamente atacada»

El endeudamiento familiar creció hasta el punto de cambiar el perfil de quienes piden ayuda en Cáritas Posadas. Así lo describió el vicepresidente de la institución diocesana, el padre Alberto Barros, en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

Según el sacerdote, la demanda que históricamente llegaba por alimentos y ropa ahora se combina con consultas sobre facturas impagas, problemas con el alquiler y la imposibilidad de costear medicamentos.

«Lo más normal, entre comillas, que es grave y no debería suceder, es que nos pidieran asistencia en alimentos y ropa. Ahora el tema es ‘no puedo pagar esta factura de luz, ¿me pueden ayudar?’, ‘tengo problemas con el alquiler’, ‘tengo problemas con el gas’ o ‘tengo una deuda acá o allá'», describió Barros.

El referente de la Iglesia coincidió con la advertencia que realizó recientemente el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, y rechazó que el problema pueda minimizarse. «No se lo puede tratar superficialmente, como algunas voces del oficialismo tratan de hacer, sino que es un tema serio porque está afectando gravemente a un millón de familias en la Argentina», afirmó.

Barros destacó que las consecuencias del endeudamiento van más allá de lo económico. «Esto genera situaciones muy duras que también nos llegan a las Cáritas. Tiene repercusiones muy fuertes en la salud mental de la gente, genera angustia y desesperación», advirtió.

También señaló que las tensiones económicas se trasladan a la vida cotidiana de los hogares. «Es habitual que tenga gente que plantea problemas en la familia, discusiones porque no pueden pagar una cosa o la otra. Todo eso genera, puertas adentro de cada vivienda, dramas enormes que no se pueden soslayar», remarcó.

Entre los nuevos perfiles que llegan a Cáritas, Barros mencionó a trabajadores formales, desocupados, jubilados y familias de clase media. «Hay una clase media que nunca se había acercado a pedir ayuda y que hoy, con mucha vergüenza, pero movida por una necesidad que no puede enfrentar por sí sola, viene a solicitarla», explicó.

Sobre ese sector, evaluó que el deterioro es progresivo. «La clase media, que ha sido un distintivo en nuestro país durante muchas décadas, hoy está absolutamente atacada y cada vez más herida. Muchísima gente de una clase humilde ya es parte de la situación de pobreza», sostuvo.

El sacerdote describió además situaciones concretas: jubilados que se presentan con recetas para pedir ayuda con remedios, y personas sin empleo que buscan orientación laboral o algún sostén transitorio. «Vienen con una receta de medicamentos; gente que quedó desocupada, a ver si le conseguimos un trabajo o si la podemos sostener hasta que consiga algo», detalló.

Barros también rechazó que el endeudamiento sea producto de gastos superfluos. «La mayoría se endeuda por cosas básicas de la vida cotidiana: para pagar la luz, el agua, el transporte, la comida, que cada vez va siendo menor y de menos calidad en las mesas argentinas, o los medicamentos», enumeró.

Desde esa lectura, reclamó una respuesta del Estado y cuestionó la falta de regulación sobre tasas de interés y condiciones de cobro. «Nadie controla cuánto se cobra ni cómo te cobran. En nombre de la famosa libertad, hoy tenemos esclavizada a una gran parte del pueblo argentino en situaciones indignas de vida», expresó.

Al cerrar, Barros subrayó que el fenómeno no puede reducirse a decisiones individuales. «La gente busca ayuda en un pariente, en un vecino y también en la Iglesia, como seguramente ocurre en otros organismos o instituciones. Esto no es un problema en el que cada uno deba arreglarse por su cuenta», concluyó.

Con informacion de Primera Edicion.