A menos de dos días de que el ministro Federico Sturzenegger reafirmara su respaldo a la quita de facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y calificara la medida como un «caso exitoso», el debate se recrudeció en Misiones. Productores y dirigentes políticos de la provincia sostienen que el nuevo esquema profundizó la crisis del eslabón más débil de la cadena.
El diputado provincial Cristian Castro, del Partido Agrario y Social (PAyS), fue uno de los más duros en su crítica. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, señaló que el problema ya excede la discusión sobre la desregulación del organismo. «El INYM no está desregulado, está cooptado por la industria correntina», afirmó.
Las declaraciones llegan en un momento que, según un reciente informe del CEPA, es el peor para el sector desde 2019. La Tarifa Sustitutiva de Hoja Verde quedó fijada desde el 1° de junio en $44,09, con una pérdida mínima estimada de 204 pesos por kilo. La cosecha cayó más del 40% y los minifundistas venden por debajo de sus costos de producción.
Castro, quien ya expuso esta situación ante el Congreso nacional a fines de mayo y denunció lo que describió como una «transferencia millonaria» del eslabón más débil hacia los grandes concentradores, apuntó contra la lectura que hace el Gobierno. «Tienen una visión muy sesgada de lo que es la cadena yerbatera, donde ellos miran solo el sector industrial y no miran toda la cadena como un todo», cuestionó.
Según el legislador, en ese esquema quedan invisibilizados los tareferos, los pequeños productores y parte de los secaderos. «Se concentran en la industria y en un sector muy minúsculo de la industria: la parte más concentrada, los que tienen hoy el poder», denunció.
El diputado también cuestionó directamente al ministro Sturzenegger por sus referencias al precio en góndola como argumento a favor de la desregulación. «Me extraña el ministro Sturzenegger, que es economista, desconociendo lo que es un oligopsonio», afirmó, y explicó que en ese tipo de mercado hay muchos vendedores —los productores— y pocos compradores —la industria—, lo que genera una asimetría de poder que impide el equilibrio natural de precios.
Para ilustrar el valor real de la yerba, Castro planteó una comparación: «Hoy un kilo de yerba está a 5.000 pesos según el INDEC. Cuando si querés comprar una gaseosa de la marca más reconocida vale eso y te la tomás en una sentada. En cambio, un paquete de yerba te da casi 200 tazas de café. El otro día me tomé una taza de café en la esquina del Congreso: 5.000 pesos. Una taza de café».
Para rebatir el argumento de que la regulación es sinónimo de estatismo, Castro citó el caso de Estados Unidos, donde la Corte Suprema habilitó la intervención estatal en el mercado de la leche para fijar precios mínimos, y el de la Unión Europea, con décadas de debate en la misma dirección. «El INYM no fijaba un precio cerrado, fijaba un piso, un mínimo. Aseguraba la rentabilidad de toda la cadena, no era en contra de la industria, era a favor de todos», remarcó.
El 90% de los productores misioneros tiene menos de 30 hectáreas. Son familias minifundistas que, según Castro, están siendo condenadas a desaparecer bajo las condiciones actuales. «Ellos quieren que la yerba sea para pocos, no para muchos y grandes extensiones. Y eso no hace más eficiente, es mentira», disparó.
Como perito de parte en un juicio para recuperar las facultades del INYM, Castro presentó el caso de un productor de Montecarlo con rendimientos muy por encima del promedio. «Su rinde es de 10.977 kilos por hectárea, muy por encima del promedio que toma el INYM, que es menor a 5.000 kilos. Sin embargo, el costo de producción el año pasado le dio 390 o 391 pesos, y vendió a 330. Vendió por debajo de los costos», reveló.
El impacto humano lo resumió con el testimonio de una productora. «Uno puede hablar y dar números, datos, pero lo que más impactó y fue contundente fue la frase de Susana, que no le podía pagar los estudios a las hijas por el bajo precio que tenía su producción de yerba. Y ella trabaja las 24 horas al día. No es una vaga», expresó.
Sobre el argumento oficial del crecimiento exportador, Castro admitió que las ventas al exterior se duplicaron, pero aclaró que representan apenas el 15% del total frente al 85% de consumo interno. «Este crecimiento no tiene que ver con la desregulación ni con la tarea del INYM, sino con una cuestión geopolítica: la recuperación del consumo interno en Siria tras años de guerra civil, y la diáspora de sirios que emigraron a Europa y América Latina llevando consigo el consumo de mate», precisó. Además alertó que, medido en dólares, el precio de exportación también cayó.
Castro planteó que Misiones, que según indicó produce más yerba que todo Brasil junto y concentra entre el 85% y el 90% de la hoja verde del país, debe actuar con herramientas propias. Desde el PAyS, junto al Movimiento Agrario Misionero (MAM), trabajan en un proyecto que incluiría un mercado consignatario y un Boleto Electrónico Yerbatero con pago indirecto para garantizar un precio mínimo. «Si a los contadores se nos puede fijar un honorario mínimo, ¿por qué no al pequeño productor? Hay que tener coraje», desafió.
Con informacion de Primera Edicion.