El Parque Nacional Iguazú registró cerca de 15 mil ingresos durante el último fin de semana de las vacaciones de invierno, con visitantes llegados desde distintas provincias del país. El balance del mes es positivo en términos de ocupación, aunque el comportamiento del turista muestra cambios notorios frente a temporadas anteriores.
Omar Masuolo, propietario de Cabañas Castillo Iguazú, dialogó con Canal Doce y señaló que julio fue un mes de alta demanda para su establecimiento. «Venimos con una ocupación hotelera de este mes de un 95%», indicó, aunque aclaró que junio había tenido menor actividad y planteó la necesidad de nuevas herramientas de apoyo para el sector.
Durante parte del período, el circuito Garganta del Diablo estuvo cerrado por precaución debido al aumento del caudal del río Iguazú Superior. «Cerró por precaución los dos circuitos de Garganta del Diablo, tanto del lado de Brasil como del lado argentino, por la cantidad de agua que está bajando», explicó Masuolo. El resto de los sectores del Parque Nacional continuó habilitado para los visitantes.
Uno de los cambios más marcados que describió el empresario es la reducción en el tiempo de estadía. «Antes eran vacaciones de 10 días mínimas o 7 días, y el pernocte ha cambiado a tres o cuatro noches máximo», afirmó. Atribuyó esa tendencia al contexto económico y señaló que muchos turistas optan por llegar en vehículo propio.
En cuanto a las preferencias, Masuolo destacó que la naturaleza sigue siendo el principal imán del destino. «El que viene a este lado del país busca naturaleza, ese entorno selvático», expresó. También mencionó las Minas de Wanda, las Reducciones Jesuíticas de San Ignacio y la Cruz de Santa Ana como puntos complementarios dentro de la provincia.
La búsqueda de alojamientos que permitan reducir gastos es otra tendencia que el prestador identificó esta temporada. «La gente hoy en día puede salir cada vez menos de vacaciones, pero busca este entorno y este tipo de alojamientos donde uno le da la posibilidad de tener una cocina con horno y un freezer para que puedan cocinar y no gastar tanto fuera de las cabañas», sostuvo.
Sobre el perfil de los visitantes, Masuolo indicó que predominaron los turistas argentinos por sobre los extranjeros. «Se ven muchos más nacionales que internacionales», comentó, y agregó que los turistas brasileños mantienen presencia en la ciudad, principalmente en gastronomía y comercios.
En su establecimiento, una cabaña para cuatro personas tiene un valor aproximado de 100 mil pesos por noche con servicios incluidos, una propuesta orientada a familias que buscan distribuir sus gastos durante la estadía.