Concepción de la Sierra: un pueblo de 400 años construido sobre sus propios cimientos jesuíticos

Concepción de la Sierra es uno de los pueblos más antiguos de Misiones. Su origen se remonta al 8 de diciembre de 1619, cuando el padre jesuita San Roque González de Santa Cruz fundó allí la Reducción de Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Ibitiracuá, uno de los primeros asentamientos de la región guaraní-jesuítica. Lo que lo distingue de otras reducciones es que el pueblo actual fue levantado directamente sobre los cimientos de aquella misión: más de 400 años de continuidad entre el asentamiento original y la trama urbana que existe hoy.

Esa historia se vuelve tangible apenas uno recorre el casco céntrico. Piezas de la época jesuítica aparecen incrustadas en veredas, muros y cimientos. El silencio del interior misionero y las calles anchas enmarcan un conjunto patrimonial que todavía sigue siendo descifrado.

En el corazón del pueblo, la Casa de la Cultura concentra parte de ese legado. Dentro de su patio se conserva un reloj de sol tallado en piedra que se cree fue confeccionado por Buenaventura Suárez, considerado el primer astrónomo del Río de la Plata, y que también funcionaba como guía para las cosechas según las estaciones. El resto de las piezas expuestas se cree que formaban parte del antiguo templo jesuítico. Ninguna es idéntica a otra, y esa incertidumbre sobre su origen exacto le suma profundidad al lugar.

El edificio en sí tiene su propia historia: es la primera vivienda inscripta en el Registro de Catastro de Misiones, construida en 1890 con el número 001. Perteneció a la familia Pernigotti y funcionó como casa de familia, hotel y pensión. El cielo raso de bovedilla y la fachada son originales. En 2006 se convirtió en museo y en 2025 fue declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia de Misiones.

A pocos metros, el Cabildo —conocido también como la Casa de Piedra— completa el núcleo patrimonial. Fue una vivienda familiar hasta 2019, año en que el Municipio y la Provincia lograron adquirirla, coincidiendo con el aniversario de los 400 años del pueblo.

En su patio se exhibe una escultura de piedra sin cabeza que alguna vez estuvo en el frontis del templo jesuítico. Se cree que es una virgen, por el tallado del cabello a los costados y la posición de las manos. Melina García, informante turística de la localidad, explica que luego del ataque de las tropas portuguesas de Francisco das Chagas Santos, las torres con los santos fueron lo único que quedó en pie del antiguo templo. Años más tarde, cuando se preparaba la refundación del pueblo, el coronel Genaro Verón de Estrada ordenó derribarlas para empezar de cero, y así se rompieron. La estatua permaneció resguardada durante mucho tiempo hasta que finalmente fue llevada al patio donde hoy puede verse.

El Cabildo era el centro del poder político de la reducción: allí se reunían los caciques guaraníes para debatir asuntos económicos, políticos y sociales. Los jesuitas podían estar presentes, pero las decisiones pasaban por los caciques. En sus muros todavía se distingue la técnica constructiva original: un sistema de cuñas de adobe usado para nivelar y afirmar la mampostería.

El edificio se ubica frente a la plaza 9 de Julio, donde también se encuentran un museo a cielo abierto, la Casa de la Cultura, la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, la iglesia y la Escuela 27.

Precisamente la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, fundada el 25 de junio de 1911, es considerada la primera biblioteca de la provincia. Entre sus estantes se resguardan unos 16.000 libros: desde ejemplares antiguos hasta literatura contemporánea de autores misioneros y argentinos, junto con colecciones de historia, geografía, arte, música y ciencias naturales. El edificio conserva parte del mobiliario de otras épocas.

Oscar Pankiu, exdocente y presidente de la institución, destacó que la biblioteca continúa abierta a toda la comunidad, recibe a escuelas e institutos de formación docente y ofrece talleres de lectoescritura y clases de apoyo. «Logran palpar el libro, al margen de dejar un poco el celular», señaló al referirse a los chicos que los visitan.

Entre los episodios históricos que la institución busca recuperar y difundir figura la partida, en enero de 1813, de los guaraníes reclutados para el Regimiento de Granaderos a Caballo del General José de San Martín, quienes partieron desde la plaza de Concepción y llegaron a Buenos Aires el 6 de mayo de ese año. En ese capítulo aparece la figura del misionero guaraní Miguel Chepoyá, nacido en las misiones jesuitas de Santa María la Mayor, recordado como granadero del Ejército de los Andes y parte del Ejército del Norte que lideró Manuel Belgrano.

La biblioteca es sostenida por sus socios y por personas que trabajan ad honorem para mantener sus puertas abiertas. Un espacio donde la historia de Concepción de la Sierra no queda encerrada en una vitrina, sino que sigue circulando entre sus estantes y sus lectores.

Con informacion de Primera Edicion.