Un exagente del Servicio Penitenciario Provincial fue condenado este lunes a diez años de prisión por abusos sexuales cometidos contra su hijastra en una vivienda de Concepción de la Sierra, entre enero de 2021 y julio de 2023. La víctima tenía 11 años cuando comenzaron los hechos y 13 cuando fueron denunciados.
El veredicto fue emitido por los jueces Viviana Gladis Cukla, Gustavo Arnaldo Bernie y Marcela Leiva (subrogante), integrantes del Tribunal Penal 1, tras varios días de debate celebrado en la sala de audiencias de calle La Rioja casi Rivadavia, en el centro de Posadas.
El tribunal declaró al imputado culpable de dos hechos de abuso sexual simple agravados por la convivencia con la víctima, en los términos del artículo 119 del Código Penal. Al mismo tiempo, lo absolvió de la acusación por al menos un hecho de abuso sexual con acceso carnal y por amenazas de muerte.
El fiscal de Instrucción de Puerto Rico, Héctor Simon, quien subrogó la acusación en este juicio, había solicitado 16 años de prisión por todos los delitos imputados. En su alegato, sostuvo que el acusado «tuvo el dominio absoluto del hecho, es un exagente penitenciario que se aprovechó de la situación de vulnerabilidad de la niña, absoluta y lo hizo en la vivienda. Abusó con acceso carnal a la niña de 11 años cuando la madre salía para ir a curarse de las lesiones de un accidente de tránsito».
Según expuso Simon, los abusos se mantuvieron ocultos bajo amenazas. «El acusado sabía de la ilicitud de sus actos, por eso los mantenía ocultos bajo amenazas a la niña. Obró con menoscabo a la inteligibilidad de la menor y su sexualidad, su integridad fue violentada», afirmó el fiscal.
El caso salió a la luz en agosto de 2023, después de que la niña intentara quitarse la vida cortándose las muñecas. Según el relato del fiscal, la madre advirtió señales de alerta desde que la menor tenía 9 o 10 años, pero el miedo a las represalias del acusado retrasó la denuncia. «Si quiero hago desaparecer tu cuerpito y nadie lo va a encontrar», dijo Simon que llegó a escuchar tanto la niña como su madre.
Antes de la denuncia formal, la madre había enviado a su hija a vivir con la abuela en Eldorado durante algunos meses. Cuando la menor regresó a la chacra, se registraron lesiones en sus brazos y al ser llevada al hospital, según el fiscal, la madre tomó conocimiento de los abusos con acceso carnal.
Simon destacó que en la Cámara Gesell la niña fue precisa en su relato. «En 2021 comenzaron los abusos y señaló en un dibujo los lugares que le tocó, pechos, cola, vagina con las manos», indicó. Agregó que tres profesionales que la asistieron fueron coincidentes en que existieron «claros indicios de abuso sexual» y que «una niña sin influencias y sin rastros de fabulación. No se advirtió ningún elemento que sostenga que mentía».
El fiscal también presentó ante el tribunal las conclusiones de peritos sobre la salud mental del imputado, describiéndolo como alguien con «impulsividad violenta coincidente con las conductas de los abusadores».
Por su parte, la defensa particular no solicitó la absolución. Pidió una condena de ocho años por un único hecho de abuso sexual simple y cuestionó la valoración de las pruebas del expediente y de los testimonios del debate. Alegó que «quedó demostrado que hubo cierto abuso simple pero no hechos reiterados, un solo hecho existió» y que no se acreditaron el acceso carnal ni las amenazas. Respecto a las autolesiones de la víctima, las calificó como «superficiales, un mero corte plano que no dejó cicatriz que sólo requería antibiótico y curaciones».
El tribunal fijó la condena en diez años de prisión, por encima de lo pedido por la defensa pero por debajo de los 16 años solicitados por la fiscalía.
Con informacion de Primera Edicion.