Constructoras misioneras apuestan a la inversión privada y estudian compras conjuntas de insumos importados

La caída de la obra pública dejó a las constructoras misioneras en un escenario de replanteo forzoso. Así lo describió Oscar Marelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) en Misiones, quien señaló que las empresas locales tienen capacidad técnica —maquinaria, profesionales y mano de obra— pero no siempre el capital propio para convertirse en inversores.

«Nosotros somos constructores. En realidad, lo que nosotros tenemos es un camión, una retro, ingenieros, gente que trabaja, pero no tenemos capital como para hacer una inversión», explicó Marelli.

En ese marco, la reactivación del sector depende en buena medida de decisiones externas: que inversores privados decidan instalar fábricas, aserraderos u otros emprendimientos en la provincia y contraten a las constructoras locales para ejecutarlos. «Estamos también a la espera de que capitales privados, inversores, gente que tenga dinero, diga: ‘Bueno, voy a hacer una fábrica, voy a hacer esto’. Esas son condiciones externas a lo que es el rubro de la construcción, que decidan invertir en la provincia de Misiones con un aserradero, con una fábrica de algo, con cualquier cosa», afirmó el dirigente.

Como ejemplo de ese tipo de movimiento, Marelli mencionó el inicio de las obras de un nuevo duty free en Posadas, un proyecto de inversión privada que generó interés inmediato entre las empresas del sector. «Vemos comenzando el duty free acá en Posadas. Es una inversión privada. Estuvimos todos mirando a ver si podíamos cotizarles, obviamente», relató.

En paralelo, varias empresas nucleadas en la cámara comenzaron a evaluar la importación de insumos y materiales desde Paraguay, Brasil y China con el objetivo de reducir costos. Sin embargo, Marelli aclaró que por ahora no se concretó ninguna operación, dado que no hay obras activas de escala suficiente donde colocar esos materiales.

«En realidad, lo estamos mirando. Que yo sepa, no hay nada haciéndose porque no hay nada dónde poner lo que podamos importar, por ahora. Pero sí estuvimos mirando y testeando cómo reducir costos, obviamente, porque de eso se trata», señaló.

El dirigente subrayó que la conveniencia de importar está directamente atada al volumen de compra. «No es lo mismo ir a comprar 50 metros cuadrados al negocio del barrio, de la esquina, que traer 10.000 o 20.000 en un contenedor. Hay ciertos materiales que sí valen la pena. Todo depende de las cantidades», enfatizó.

Para superar esa barrera, las constructoras misioneras estudian la posibilidad de coordinar compras conjuntas que permitan unificar la demanda y acceder a mejores precios internacionales. Marelli reconoció que el proceso tiene sus complejidades: «No es una cosa sencilla tampoco, tiene su trámite, tiene sus vueltas, pero está la posibilidad y lo estamos mirando».

Por último, el presidente de CAMARCO defendió la inversión inmobiliaria como una forma sólida de ahorro a largo plazo, frente a alternativas como las criptomonedas o los bonos financieros. «Para mí, esa es la forma clásica de ahorrar. Hoy me agarra un economista y me hace trapo en dos minutos, me dice: ‘No, tenés que comprar bitcoins, tenés que comprar no sé qué cosas, el bono de allá’. Pero yo sigo mirando ladrillos y para mí es lo más seguro», concluyó, al tiempo que alentó a la población a pensar en la inversión inmobiliaria como un respaldo patrimonial de cara al futuro.

Con informacion de Misiones Online.