La zona sur de Misiones atraviesa un momento de fuerte tensión en su economía agraria. La crisis del sector yerbatero, sostenida por la caída de los precios de la materia prima, contrasta con el crecimiento de actividades alternativas que el municipio de Apóstoles y el gobierno provincial promueven para sostener a las familias rurales.
Juan Poterala, secretario de Producción de la Municipalidad de Apóstoles, analizó la situación en diálogo con PRIMERA EDICIÓN y señaló que el problema central es la ausencia de un organismo con capacidad real de intervenir en la cadena de valor yerbatera.
«Tanto la producción de yerba mate y la parte industrial, digamos secadero, están pasando un mal momento reflejado en el precio. Esto significa que repercute porque no hay un ente formador de precio, como era en su momento lo fue el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)», afirmó el funcionario.
Esa situación, explicó Poterala, se origina en un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Poder Ejecutivo Nacional que limitó las funciones del INYM. Si bien el Gobierno nacional repuso posteriormente la presidencia del organismo, según el secretario eso no implicó recuperar sus atribuciones: «No cumple ninguna función, o sea que no pueden fijar un precio y, lamentablemente, esto repercute en todos los productores minifundistas, que representan entre el 70% y 80% de la producción de yerba mate en Misiones».
Quienes más sienten el impacto son los pequeños agricultores, que no cuentan con espalda financiera para cubrir los costos de mantenimiento y cosecha. Poterala señaló que la provincia ejerció presión institucional ante la Nación, pero hasta ahora sin resultados favorables. En ese marco, trazó una comparación con las políticas económicas de los años noventa: «El esquema actual beneficia de forma exclusiva al sector concentrado. Sabemos bien que un gobierno como el que tenemos a nivel nacional ya tiene antecedentes; tuvimos experiencia de esto en la década del 90, donde las políticas libertarias llevaron a la producción a este estado. Esto está inclinando la balanza para las grandes corporaciones, que hacen su negocio, lo cual no está mal, pero la verdad es que el sector productivo de la agricultura familiar está en una situación de desastre, ya que no alcanzan a pagar el costo de la producción ni el costo de realizar la cosecha». A eso sumó que «la gravedad de la crisis provocó que muchos agricultores opten por suspender la cosecha del cultivo principal».
Frente a ese panorama, el municipio de Apóstoles, junto al gobierno de Misiones, implementó programas de asistencia técnica y económica orientados a producciones alternativas. La apicultura y la piscicultura son las que muestran mejores resultados. En el rubro acuícola, se logró instalar una sala de faena para pequeños productores que permite garantizar la trazabilidad del pescado, mejorar las condiciones sanitarias y agregar valor al producto que se distribuye en la región.
«Estamos paliando esta situación a través del municipio de Apóstoles con otras producciones alternativas, como ser la apicultura y la piscicultura, que están funcionando muy bien. Con un esfuerzo a nivel municipal y del gobierno de Misiones, se consiguió una sala de faena para los pequeños productores minifundistas», destacó Poterala.
La horticultura también integra la estrategia de diversificación. El municipio cuenta con una plantinera y un vivero comunal que abastecen tanto a productores familiares como a emprendimientos comerciales, acompañados de capacitaciones en campo.
En paralelo, la reciente radicación de inversiones privadas en el Parque Industrial de Apóstoles abrió la puerta a nuevos cultivos industriales. Las dependencias públicas promueven actualmente la plantación de mamón, palta, cultivos anuales, árboles nativos y, de manera prioritaria, bambú.
Con informacion de Primera Edicion.