De la chacra yerbatera a los invernaderos de flores: la apuesta de un agrónomo misionero que cambió el rumbo de su familia

Hace veinte años, cuando la floricultura de corte era casi un concepto ajeno a Misiones, el ingeniero agrónomo Julio Yamada decidió transformar la chacra familiar —donde antes crecían yerba mate y citrus— en un emprendimiento florícola. Hoy, miles de crisantemos, gerberas y gipsofilas florecen en esa tierra colorada de Colonia Luján.

La idea surgió durante su formación en La Plata, ciudad que concentra el mayor cinturón de producción de flores del país. Allí realizó una pasantía con productores del rubro. «En La Plata hice una pasantía con productores de flores y en ese momento vi que podía ser una alternativa local», explicó Yamada.

El primer paso fue el cultivo de lilium destinado al mercado concentrador bonaerense. La lógica era simple: «aprovechando que durante el invierno esa especie no podía producirse en la principal región florícola del país». Yamada incluso continuó trabajando en Mercoflor, el mercado de flores platense, mientras enviaba producción desde Misiones para complementar la oferta.

Con el tiempo, los envíos a Buenos Aires fueron reduciéndose y el mercado interno empezó a tomar protagonismo. Las florerías de la zona de Garuhapé fueron las primeras en acercarse al vivero. Después llegaron los clientes más grandes. «El boca a boca hizo el resto y terminó modificando el horizonte de nuestro emprendimiento», recordó.

El lilium quedó en el pasado —en La Plata lograron desarrollar variedades resistentes al frío— pero el clima misionero abrió la puerta a otras especies. Hoy la producción se concentra en tres: crisantemos, gerberas y gipsofilas, conocidas popularmente como «velo de novia».

El vivero, ubicado sobre la ruta 12 a un kilómetro del ingreso a la Gruta India en el sentido Posadas-Iguazú, es visible desde la ruta. Julio Yamada y su esposa, Yuka Yamawaki, organizan semanalmente los pedidos que llegan de distintos puntos de la provincia. Algunas floristerías reciben las flores a domicilio; otras prefieren retirarlas directamente del establecimiento. Los particulares también pueden comprar, aunque Yamada prioriza el abastecimiento a quienes viven del rubro.

El negocio no se limita a la producción propia. El emprendimiento también funciona como depósito distribuidor, incorporando variedades desde el mercado concentrador de Buenos Aires para completar la oferta que demandan las floristerías misioneras.

«El 99% de las flores frescas que consume Misiones no es de acá. Ojalá eso cambie pronto», cerró Yamada.

Con informacion de Primera Edicion.