Defensa del Consumidor de Misiones realizó este jueves un operativo en dos comercios de Posadas en el marco de la alerta nacional sobre los juguetes conocidos como Squeezy o Squishy, y dejó inmovilizadas preventivamente cerca de 4.000 unidades, aproximadamente 2.000 en cada local. Uno de los establecimientos se encuentra en el centro de la ciudad y el otro fuera del casco céntrico.
El director del organismo, Alejandro Garzón Maceda, aclaró que la medida «no constituye un decomiso definitivo sino una interdicción preventiva». Esto significa que los productos permanecen en los comercios, bajo guarda de sus propietarios, con las cajas cerradas y precintadas, hasta que los titulares presenten documentación que demuestre el cumplimiento de todos los requisitos legales.
«En caso de no acreditarlo, el procedimiento continuará y si corresponde, los juguetes podrán ser destruidos al finalizar el sumario», advirtió el funcionario.
Los operativos se iniciaron a partir de la alerta emitida por organismos nacionales luego de que la Cámara Argentina de la Industria del Juguete denunciara la comercialización de modelos de Squeezy que, además de carecer de información sobre su importador y trazabilidad, presentaban niveles de benceno superiores a los permitidos. Esa situación motivó el retiro preventivo de los productos del mercado y el refuerzo de las inspecciones en todo el país.
Garzón Maceda subrayó que el objetivo de los controles no es apuntar a un tipo de negocio en particular, sino «detectar cualquier producto que incumpla la normativa vigente, ya sea en jugueterías, bazares, supermercados u otros establecimientos donde se comercialicen artículos que no cumplen con los requisitos».
Durante el operativo, algunos inspectores presentaron irritación inmediata en la piel al manipular los juguetes y debieron usar guantes para continuar con las tareas. El funcionario aclaró que ese episodio no forma parte de los análisis de laboratorio, pero reforzó las medidas de precaución adoptadas por el personal.
El proceso administrativo, que incluye el plazo para que los comerciantes respondan las actas de presunta infracción y presenten la documentación respaldatoria, demanda en promedio entre dos y dos meses y medio. Recién entonces se definirá si los productos pueden volver a la venta o si corresponde aplicar sanciones y disponer su destrucción.
El relevamiento continuará en los próximos días en otros comercios de la provincia, con especial atención a la proximidad del Día del Niño. Las inspecciones abarcan también otros artículos que podrían incumplir la Resolución 313/2025 de la Secretaría de Comercio de la Nación, no solo los juguetes del tipo Squeezy.
Con informacion de Primera Edicion.