Después de años de reclamo, jóvenes guaraníes de Pozo Azul tendrán secundaria en su propio territorio

Veinte adolescentes de comunidades guaraníes de la zona de Pozo Azul podrán cursar la secundaria sin salir de su territorio. El Consejo General de Educación (CGE) aprobó una resolución que habilita la creación de un aula satélite del Bachillerato Orientado Provincial 125, con sede en un salón comunitario de la comunidad Arandú.

La medida cierra un reclamo que las comunidades de la zona venían sosteniendo desde 2018. Cuando arrancó el ciclo lectivo en marzo, eran 26 los estudiantes que necesitaban empezar la secundaria, según contó José Fernández, referente de la comunidad Arandú.

El pedido había ganado visibilidad en abril pasado, cuando Fernández llevó la demanda a la movilización de caciques y referentes mbya en la plaza 9 de Julio de Posadas, donde reclamaron respuestas a la emergencia en salud, educación y acceso a servicios básicos como el agua.

«Con todo eso se logró esto, así que fue una lucha, es un aula que conseguimos y tenemos que hacer trabajar. Salió como de urgencia y atendieron, por suerte, a través del reclamo al pedido real», afirmó Fernández.

Según explicó el referente, el CGE había comprometido en noviembre de 2025 que el aula estaría lista para el inicio del ciclo lectivo, pero la habilitación se demoró varios meses. Durante ese tiempo, las clases se sostuvieron desde las propias comunidades para evitar que los chicos perdieran el año.

«Teníamos la esperanza de que en algún momento salga. La comunidad puso el 80% en la organización y el trabajo, y el Consejo después completó con la parte administrativa, así se sostuvo con los chicos cuatro meses», explicó Fernández, quien participó del proceso en su rol de referente de la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB).

Durante esos meses, las clases se dieron en un salón prestado. Los propios docentes aportaron materiales: «los profesores trajeron biromes, carpeta, hojas, todo lo que ellos necesitan de los útiles», detalló. Fernández también llevó sonido e impresora de su casa, y consiguieron un proyector en préstamo.

De los 26 estudiantes que habían iniciado el año, 20 pudieron continuar: son los que viven en aldeas cercanas a Pozo Azul. Los aproximadamente siete que quedaron afuera pertenecen a comunidades más alejadas. «Es grande la comunidad, entonces llevan una hora, dos horas caminando entre territorios. Y algunos tienen que tomar colectivos», señaló Fernández.

Con la habilitación formal, el objetivo ahora es formalizar la situación de esos 20 estudiantes y también recuperar a quienes habían abandonado.

Los próximos pasos implican organizar reuniones con caciques, padres, autoridades de las distintas comunidades y docentes para definir horarios concretos. La logística no es un detalle menor: las distancias y los tiempos de traslado condicionan la asistencia. En los meses previos, por ejemplo, optaron por el horario de la tarde para facilitar la llegada de quienes caminan hasta dos horas, y organizaron una entrega de merienda para que los alumnos pudieran cursar y regresar sin pasar hambre.

«Ahora lo único que vamos a estar esperando es que los chicos tengan su título de quinto, de acá a cinco años. Porque el objetivo está ahí, el objetivo es eso, que no abandonen, que tengan el título de quinto más allá de los problemas», concluyó Fernández.

Con informacion de Primera Edicion.