Día del Escritor: quiénes son los hombres detrás de la fecha que se celebra cada 13 de junio

Cada 13 de junio el calendario literario argentino acumula dos celebraciones. A nivel nacional se conmemora el Día del Escritor Argentino, fecha vinculada al nacimiento de Leopoldo Lugones en 1874. En Misiones, la Legislatura provincial resolvió en 2014 sumar ese mismo día el Día del Escritor Misionero, en homenaje a Juan Enrique Acuña, quien falleció el 13 de junio de 1988.

Acuña, nacido el 15 de julio de 1915, es considerado una figura fundacional de la literatura misionera. Integró el grupo cultural conocido como «Triángulo», junto a Manuel Antonio Ramírez y César Arbó. Su trayectoria abarcó los títeres —su pasión más reconocida—, las letras, el teatro y la televisión educativa. También llegó a ocupar la Dirección de Cultura de la Provincia.

Leopoldo Lugones nació el 13 de junio de 1874 en Villa de María, Río Seco, Córdoba, como hijo mayor de Santiago Lugones y Custodia Argüello. La familia se mudó a Santiago del Estero y luego a Ojo de Agua, donde el niño hizo la escuela primaria. Desde chico mostró una memoria destacada y afición por la lectura y las ciencias naturales.

En 1892 regresó a Córdoba, donde la familia había perdido su estancia. La estrechez económica lo obligó a trabajar y formarse de manera autodidacta. En esa etapa dio sus primeros pasos públicos: dirigió el periódico liberal y anticlerical «El Pensamiento Libre», se alistó voluntariamente para enfrentar a las fuerzas radicales sublevadas en Rosario, contrapunteó con payadores del barrio, publicó versos con el seudónimo Gil Paz, promovió huelgas estudiantiles y fundó un centro socialista.

En 1896 se instaló en Buenos Aires, se casó con Juana González y se integró al grupo socialista de escritores que reunía a José Ingenieros, Roberto Payró y Ernesto de la Cárcova. Escribió en «La Vanguardia» y en «La Tribuna», y se ganó al auditorio del Ateneo. A los 22 años comenzó a publicar en La Nación, impulsado por Rubén Darío. Su primer libro, «Las montañas del oro», apareció en 1897.

La primera década del siglo XX fue de intensa producción. «Crepúsculos del jardín» (1905) lo acercó al modernismo y a las corrientes francesas del simbolismo, el decadentismo y el parnasianismo. Esa tendencia alcanzó su punto más alto en «Lunario sentimental» (1909). En «Las fuerzas extrañas» (1906) desarrolló el cuento de misterio, género que continuó en «Cuentos fatales» (1926) y que influyó en escritores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar.

En torno al Centenario de Mayo publicó «Odas seculares» (1910) e «Historia de Sarmiento» (1911). En «El Payador» (1916) reunió conferencias sobre el «Martín Fierro» de José Hernández, calificándolo de «cuento homérico de la cultura argentina», una lectura que instaló un debate que derivó en la aceptación del poema como obra emblemática de la identidad literaria argentina.

Su interés por la cultura clásica quedó plasmado en trabajos como «Didáctica» (1910), «Estudios Helénicos» (1924) y «Nuevos estudios Helénicos» (1928). Con el tiempo, su visión socialista fue cediendo paso a un pensamiento nacionalista crítico del liberalismo, y en la década del treinta expresó posiciones favorables al militarismo.

Su producción incesante le valió el nombramiento en la Asamblea de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones en 1924, el Premio Nacional de Literatura en 1926 y la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores, institución que impulsó su propia fundación en 1928. Entre sus últimas obras se cuentan «Poemas solariegos» (1928) y los ensayos «La patria fuerte» y «La grande Argentina», ambos de 1930.

Con informacion de Primera Edicion.