Emiliano «Dibu» Martínez fue el único jugador argentino que estuvo claramente a la altura de una final de Mundial. Sin embargo, su actuación extraordinaria no alcanzó: España venció 1-0 a la Selección y se consagró campeona del mundo.
Durante los 90 minutos reglamentarios y el primer tiempo suplementario, el arquero respondió ante remates de media distancia, centros peligrosos y situaciones dentro del área, entre ellas un cabezazo de Aymeric Laporte y un tiro libre de Lamine Yamal. Solo cayó ante un disparo alto de Ferran Torres, que llegó en el segundo tiempo de la prórroga y resultó definitivo.
Más allá de Martínez, Nicolás Tagliafico tuvo una actuación aceptable frente a Yamal, uno de los jugadores más desequilibrantes del equipo español.
El rendimiento colectivo argentino, en cambio, estuvo muy lejos del esperado. Lionel Scaloni planteó un equipo con fuerte presencia de mediocampistas internos y prioridad defensiva, pero esa disposición no le permitió a Argentina ni controlar la pelota ni construir contraataques. El seleccionado retrocedió durante casi todo el partido, cerró espacios y logró sostener el empate en el tiempo reglamentario, pero prácticamente no atacó con claridad pese a que España adelantó sus líneas y dejó espacio a sus espaldas.
Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister quedaron neutralizados por la movilidad del mediocampo español y no pudieron conectar con Lionel Messi ni con Julián Álvarez. El delantero del Atlético de Madrid estuvo aislado y limitado a presionar a los defensores rivales. Nicolás González tampoco logró aportar profundidad ni acompañar de manera constante a Tagliafico en la marca sobre Yamal.
Messi permaneció desconectado durante gran parte del encuentro. Creció algo después del gol español y participó en algunas de las pocas aproximaciones peligrosas, entre ellas un remate de volea y una combinación con Giuliano Simeone por la banda derecha, pero fue muy poco para lo que se necesitaba.
El partido se complicó aún más cuando Enzo Fernández fue expulsado en el tercer minuto de descuento del segundo tiempo tras recibir la segunda tarjeta amarilla por una infracción sobre Pau Cubarsí. Argentina debió jugar el alargue con diez hombres, replegándose todavía más, y España encontró el gol de Torres que terminó con cualquier chance argentina.
El seleccionado llegó a la final con mérito, sostenido en su capacidad competitiva, pero en el partido más importante no pudo mostrar su mejor versión. Dibu Martínez postergó el desenlace hasta donde le fue posible. Esta vez, no alcanzó.
Con informacion de Primera Edicion.