Diez claves para una política forestal de Estado que piense en las próximas décadas

Por Ing. Ftal. Jaime G. Ledesma, ex presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (2019/2023). Mat. Prof. Nº 082

El debate sobre el futuro forestal argentino va mucho más allá de si conviene o no aplicar herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La pregunta de fondo es otra y lleva décadas sin respuesta: ¿cuándo va a construirse una Política Forestal Nacional de Estado, con visión de largo plazo y capacidad para sobrevivir los cambios de gobierno?

La actividad forestal no funciona como otras. Sus ciclos biológicos, sus tiempos de inversión y sus efectos económicos, sociales y ambientales obligan a pensar en horizontes de varias décadas, no en períodos de gestión. Argentina tiene recursos, técnicos capacitados, conocimiento científico, experiencia empresarial y potencial industrial como para convertirse en una potencia forestal dentro del marco de la bio-economía circular. Pero eso no va a ocurrir sin acuerdos amplios, una institucionalidad fortalecida y una visión compartida entre actores públicos y privados.

En ese marco, identifico diez aspectos que deberían integrar cualquier estrategia seria orientada al desarrollo forestal sostenible.

1. Una agenda forestal común

Hace falta una única Agenda Forestal Nacional, articulada con las jurisdicciones provinciales y construida con la participación de todos los actores del sector. La dispersión de iniciativas y la fragmentación de esfuerzos impiden que existan objetivos compartidos y políticas consistentes en el tiempo.

2. Construir una cultura forestal real

Argentina no tiene una cultura forestal consolidada. La actividad no puede pensarse solo como un asunto sectorial: requiere conciencia colectiva y comprensión social sobre el papel estratégico de los bosques en el empleo, el desarrollo territorial y la mitigación del cambio climático.

3. Pensar como forestales

Como señalaba el ingeniero Orlando D’Adamo en una conferencia de 1949, los forestales son de los pocos profesionales que viven más ocupados en el futuro que en el presente o el pasado. Planificar con esa lógica implica construir escenarios de largo plazo, gestionar el territorio de forma integral y preservar áreas de alto valor ambiental.

4. Las instituciones y las leyes son instrumentos, no la política en sí

Los marcos normativos e institucionales son necesarios, pero sin una dirección estratégica clara pueden volverse herramientas desarticuladas. La disolución del Instituto Forestal Nacional (IFONA) en 1991 y la posterior dispersión de sus competencias en distintos organismos es un ejemplo de cómo se puede perder capacidad de conducción estratégica.

5. La necesidad de una política forestal de Estado

Argentina tuvo planes, programas y medidas sectoriales en distintos momentos, pero muchas veces respondieron a coyunturas o intereses específicos, generando lo que podría llamarse políticas pendulares. Una política forestal de Estado debe surgir de un acuerdo amplio, con objetivos claros y capacidad para perdurar más allá de cada administración.

6. Una visión compartida y de largo plazo

Esa visión debería proyectarse al menos hasta 2050, construirse bajo el paradigma de la bio-economía forestal circular y tener un carácter federal que reconozca las particularidades de cada región y ecorregión del país. Requiere información estratégica, alianzas público-privadas y confianza entre las partes.

7. Institucionalidad unificada y jerarquizada

La dispersión institucional actual limita la eficacia de las acciones y reduce la capacidad del sector para incidir en las grandes decisiones nacionales. Es necesario avanzar hacia un esquema institucional unificado, con capacidad real de decisión, coordinación y ejecución.

8. Definir el modelo de desarrollo forestal

Esa es una decisión estratégica que debe ser tomada con claridad. El modelo debe integrar toda la cadena productiva, industrial y de servicios, sin enfoques parciales ni concentrados en intereses específicos. El fortalecimiento foresto-industrial sostenible es clave para potenciar las economías regionales y convertir al sector en un motor real del desarrollo.

Con informacion de Misiones Online.