El azúcar mascabo es parte de la identidad productiva de Misiones. Nació en las chacras, creció con la agricultura familiar y se hizo conocido en las Ferias Francas. Hoy, una pyme del paraje Dos Arroyos, en el departamento de Leandro N. Alem, le suma un nuevo capítulo a esa historia.
Tierra Fértil, emprendimiento de Marcia Vilchez y Leonardo Torres, incorporó tecnología al proceso tradicional de obtención de este azúcar integral sin resignar el sabor que lo distingue. El objetivo es claro: mejorar la calidad, escalar la producción y abastecer mercados de todo el país.
El método artesanal original consiste en cosechar la caña a mano, extraer el jugo mediante un trapiche y cocinar ese guarapo en recipientes metálicos grandes sobre fuego a leña, hasta obtener el azúcar sin aditivos químicos ni refinamiento. En Tierra Fértil ese proceso se optimizó con el uso de acero inoxidable y sistemas de calentamiento a vapor que permiten un control homogéneo de la temperatura. «Conservamos el sabor artesanal, pero con incorporación de tecnología a la producción», explicaron los propietarios, y señalaron que esto también permite «conservar aún mejor las propiedades del producto».
La materia prima proviene de cañaverales propios, con 15 hectáreas implantadas, y de productores de la zona. Para determinar el momento justo de cosecha utilizan un brixómetro, aunque Torres reconoció que los productores locales ya tienen incorporado ese conocimiento de manera empírica. La zafra comienza en general en junio, aunque varía según la variedad de caña.
Los resultados de la reconversión tecnológica son concretos: la capacidad de producción pasó de 300 kilos a entre 800 y 1.000 kilos de azúcar por día. «Mucha gente pide nuestros productos. Ya llevamos producidas unas 18 toneladas de azúcar y todavía nos falta», destacó Vilchez. El producto se comercializa a granel en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, entre otros destinos.
Además del azúcar mascabo, la empresa elabora miel de caña, que se obtiene del mismo proceso de cocción pero llevado a mayor temperatura, alrededor de 112 grados, hasta lograr un líquido espeso que se envasa directamente.
Con la mira puesta en el crecimiento, Tierra Fértil participa de rondas de negocios y exposiciones. Los emprendedores también trabajan en el desarrollo de un envase de 500 gramos para salir a la venta en góndola con marca propia. «Nos eligen por la calidad y porque tenemos trazabilidad y todos los registros al día», afirmaron.