Dos posadeñas vivieron el banderazo argentino en Miami y contaron cómo se siente el Mundial desde adentro

Las influencers posadeñas Daniela y Adriana Pereira son dos de las misioneras que viven el Mundial desde Miami, ciudad que se transformó en uno de los epicentros de la pasión argentina en Estados Unidos.

El banderazo previo al partido ante Cabo Verde convocó a miles de argentinos en los alrededores de «Manolo», un restaurante que ya había sido punto de encuentro durante la Copa América y que volvió a funcionar como sede improvisada de la hinchada albiceleste. «Es Argentina en Estados Unidos. Nos derretimos de calor, literalmente todas sudadas. Pero valía la pena, es una emoción, algo que todos los argentinos entendemos», describió Daniela.

La movilización se extendió desde la una de la tarde hasta las diez u once de la noche, incluso durante una tormenta con rayos que se desató a media tarde. Daniela también reconoció que el festejo tuvo un lunar: «Lo único que tengo para decir es que dejamos muchas basuras los argentinos, eso no estuvo bueno».

El clima festivo contagió no solo a los argentinos, sino también a locales y a otros latinos. Según relató Daniela, en el banderazo había personas con camiseta albiceleste que resultaron ser estadounidenses, y también colombianos y venezolanos que se sumaron al ambiente. Sin embargo, señaló una tensión particular con los mexicanos: «Hay una pica, hay una pica y se siente, se siente, se siente la envidia, porque de parte de ellos hacia nosotros, ¿verdad?». Aclaró que esa distancia suele disolverse con el tiempo: «Después listo, tengo muchos amigos mexicanos y somos hermanos. Pero al principio como que sí, difícil».

En cuanto a las entradas, Adriana admitió entre risas que no consiguió la suya: «Si quieren regalarme una, no me enojo». Daniela sí pudo ir al estadio, aunque no sin esfuerzo. «Le lloré como dos semanas a mi esposo que por favor me comprara, porque necesito ir a ver un partido», contó.

Los precios de las localidades tuvieron un comportamiento llamativo. Daniela explicó que en un principio los valores se dispararon, pero que en las últimas horas antes del partido cayeron de forma pronunciada: «Una entrada que una persona compró a 3.000 dólares, no puede ni siquiera recuperar el precio de lo que compró, tiene que venderlo a 1.800, 2.000, hasta 1.500 escuché».

El recorrido de Daniela para seguir a la Selección incluyó Kansas City junto a su esposo, una escala en Panamá para reencontrarse con su madre —que viajó desde Argentina— y el regreso a Miami, donde reside habitualmente.

Antes de cerrar la charla, lanzó una invitación abierta a los misioneros que estén en la ciudad: «Si necesitan alojamiento o un vaso de agua, una ducha, los recibo».

Con informacion de Misiones Online.