Dos sobrevivientes de cáncer en Misiones: sus historias y el rol del sistema sanitario público

Cada primer domingo de junio se conmemora el Día Mundial del Superviviente de Cáncer, y este año dos mujeres misioneras pusieron en palabras lo que significa atravesar la enfermedad y salir adelante. Las historias de Raquel Fernández y Luciana Méndez tienen puntos en común: diagnósticos complejos, tratamientos largos y una recuperación que transitaron dentro del sistema sanitario público de la provincia.

Raquel tenía 46 años cuando, en 2001, se detectó algo inusual en un autoexamen mamario. «Con el autoexamen me descubrí un granito de arroz en la mama, pero eso que sentía medía 1,7 centímetros», recordó. El diagnóstico de cáncer de mama derivó en cirugía, quimioterapia y radioterapia. «Pasé a cirugía, me sacaron un cuadrante, y de ahí me mandaron a la oncóloga. Seguí todo al pie de la letra. Me hice quimioterapias y radioterapias. Se cayó todo mi cabello», relató sobre aquella etapa.

Años más tarde, la enfermedad reapareció con metástasis en 15 huesos. Durante ese período, debía viajar a Buenos Aires para realizarse estudios especializados. Esa necesidad cambió cuando Misiones incorporó nueva tecnología. «Ahora Misiones tiene el PET/TC. Tenemos oncólogos excelentes en el Instituto. Todo está muy adelantado y la atención es espectacular», señaló. Desde 2007, además, Raquel participa en grupos de apoyo para pacientes con cáncer de mama y colabora en actividades de concientización sobre detección temprana.

Luciana Méndez, posadeña, inició su camino en 2021 cuando una tos persistente la llevó a consultar en el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga. Los estudios realizados allí revelaron un cáncer de pulmón y fue derivada para tratamiento especializado. «Fue difícil aceptar el diagnóstico, pero es una decisión que se debe hacer pensando en uno mismo y en la familia», contó sobre el comienzo de ese proceso.

Su seguimiento continuó en el Instituto Misionero del Cáncer y el Parque de la Salud. En 2024 recibió un trasplante de médula ósea, una intervención de alta complejidad que marcó un punto de inflexión en su evolución. Durante la internación, destacó el rol del equipo de enfermería: «Las enfermeras jugaron un papel muy importante en mi proceso, me sentí muy cuidada», afirmó.

Hoy Luciana dice que recuperó su calidad de vida. «A cuatro años de eso estoy como nueva gracias a Dios», expresó. Sus palabras, junto a las de Raquel, ilustran el peso que tienen la detección temprana, el acceso a tratamientos especializados y el acompañamiento de equipos interdisciplinarios en la evolución de los pacientes oncológicos.