El Centro de Equinoterapia de la Provincia de Misiones, también conocido como Centro Hípico Modelo, funciona sobre la colectora de la ruta nacional 105 en Santa Inés, Garupá, y actualmente atiende a 25 niños. Sin embargo, más de 60 pacientes aguardan turno en lista de espera.
Carolina Allarague, directora del centro, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que la equinoterapia es una terapia complementaria en salud integral que no reemplaza a otros tratamientos, sino que los potencia a través del trabajo conjunto de profesionales de distintas disciplinas.
El equipo está integrado por psicólogos, kinesiólogos, profesores de educación física, acompañantes terapéuticos y especialistas ecuestres, entre otros, según las necesidades de cada paciente. En una sesión con una persona con trastorno del espectro autista, por ejemplo, intervienen simultáneamente una psicóloga, un auxiliar y un ecuestre a cargo del caballo.
Sobre el rol del animal en el tratamiento, Allarague señaló que el vínculo que se genera es uno de los principales beneficios. «El caballo no hace ningún juicio, no habla y no se comunica con palabras, sino mediante gestos y acciones. Reacciona a lo que recibe y funciona como un espejo nuestro. Si estamos alterados, el caballo lo percibe, por más que intentemos disimularlo. Su corazón es ocho o diez veces más grande que el nuestro», indicó.
También explicó que «ese campo electromagnético del caballo percibe si estamos estresados o en calma y actúa como un regulador. Cuando una persona entra en ese campo, de aproximadamente dos o tres metros, disminuyen las pulsaciones y el nivel de cortisol, favoreciendo la regulación emocional. A eso se suman todos los beneficios motores que aporta la monta».
El centro trabaja con pacientes con parálisis cerebral, síndrome de Down y autismo, entre otras condiciones. Allarague destacó que en los casos de autismo es donde los avances resultan más notorios, particularmente en comunicación, lenguaje y vínculos sociales. Además, subrayó que los resultados suelen aparecer en menos tiempo que con tratamientos tradicionales de consultorio.
Todos los pacientes deben llegar con derivación de un especialista médico: traumatólogo, neurólogo o cardiólogo, según la condición de cada uno.
La directora señaló que, tras la pandemia, creció el interés por actividades al aire libre y el contacto con animales, y que los resultados de la equinoterapia están respaldados científicamente. Aclaró, sin embargo, que la efectividad depende de que el tratamiento se realice con profesionales capacitados y con caballos especialmente seleccionados, adiestrados y entrenados para este tipo de trabajo.
Para poder ampliar la cantidad de pacientes atendidos, Allarague identificó una necesidad concreta: «Lo que necesitamos es un techo para cubrir la pista de tratamiento, que tiene 20 por 60 metros. Eso nos permitiría recibir más pacientes y no depender tanto de las condiciones climáticas, que muchas veces condicionan el trabajo diario».
Con informacion de Primera Edicion.