El changuito del supermercado nunca terminó de llenarse. Esa es, en síntesis, la conclusión que surge del nuevo informe sectorial del Producto Bruto Geográfico (PBG) elaborado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC): en términos reales, es decir descontando el efecto de la inflación, las ventas de supermercados y autoservicios en Misiones se ubican todavía un 2,8% por debajo del nivel que tenían en 2018.
El dato llama la atención porque el comercio en su conjunto tuvo un desempeño bien distinto. El sector representa actualmente el 14,2% del Producto Bruto Geográfico provincial y se consolidó como el segundo motor de la economía de Misiones, solo detrás de la industria manufacturera. Entre 2018 y 2024 acumuló un crecimiento real del 12,9%. Pero ese avance no llegó a los mostradores del consumo diario de los hogares.
Para el IPEC, la clave está en la evolución del salario real. El organismo sostiene que los supermercados son el segmento que mejor refleja el comportamiento del consumo masivo y que su estancamiento sintetiza la trayectoria económica de las familias durante este período. A medida que el poder adquisitivo se fue deteriorando, los hogares adaptaron sus hábitos de compra.
Esa adaptación tuvo una forma concreta en las góndolas: las familias siguieron comprando alimentos y artículos de primera necesidad, pero en menor cantidad, reemplazando marcas tradicionales por segundas marcas y concentrándose en los productos esenciales. La estrategia permitió sostener el gasto básico, pero no alcanzó para que las ventas crecieran en términos reales.
El informe también señala cambios estructurales que van más allá del nivel de ingresos. La expansión del comercio electrónico, acelerada desde la pandemia, desplazó parte de las operaciones hacia plataformas digitales cuya facturación, en muchos casos, ni siquiera queda registrada territorialmente en Misiones. Eso altera la medición tradicional de la actividad y agrega presión sobre los comercios físicos.
A eso se suma una variable propia de la provincia: el comercio fronterizo. El IPEC recuerda que el diferencial cambiario con Paraguay y Brasil condiciona permanentemente el consumo local. Cuando el peso se aprecia y comprar del otro lado resulta conveniente, una parte del gasto de los hogares misioneros sale de la provincia y afecta directamente a supermercados y comercios locales. Cuando el proceso se invierte, el flujo vuelve a favorecer a Misiones.
Dentro del sector, el comercio minorista sigue siendo el componente principal: en 2024 explicó el 57,6% del valor agregado comercial provincial, muy por encima del comercio mayorista (29,1%) y del comercio y reparación de vehículos (13,3%). Más de la mitad de la riqueza que genera el comercio de Misiones depende, entonces, de lo que compren las familias.
En cuanto a presencia territorial, los supermercados y autoservicios son la subrama con mayor cantidad de contribuyentes activos en la provincia: 3.263, según el informe. Una red extensa que, sin embargo, opera en un mercado donde el consumidor prioriza precio, promociones y productos básicos.
Seis años después del pico de 2018, el comercio misionero creció, pero el bolsillo de los hogares todavía no recuperó la capacidad de compra de aquel momento.
Con informacion de Primera Edicion.