El crédito llega antes que el trabajo: nueve de cada diez jóvenes en mora no tienen empleo formal

Para una parte significativa de los jóvenes argentinos, el crédito llegó antes que el primer sueldo. Un informe elaborado por el Banco Provincia muestra que nueve de cada diez personas de entre 18 y 21 años que caen en mora todavía no accedieron a un empleo formal, lo que expone una inversión del recorrido económico tradicional y plantea serios interrogantes sobre la inclusión financiera en el país.

Hasta hace algunos años, la secuencia habitual era conseguir trabajo, cobrar un salario y luego acceder a financiamiento. Hoy ese orden se invirtió: el crédito aparece antes que los ingresos estables y, en muchos casos, antes que el primer empleo registrado.

La tasa de irregularidad en el pago de créditos entre jóvenes de 18 a 21 años alcanzó el 39,3%, casi el doble que un año atrás. El dato contrasta con el promedio general del sistema financiero, donde la mora del crédito al sector privado fue del 7,3%, y con el 12,1% registrado en los hogares.

La situación es más crítica en el segmento fintech: allí la tasa de irregularidad trepó al 43,4%, por encima del 36,8% observado en los créditos otorgados por bancos tradicionales.

Actualmente, unas 311.570 personas de esa franja etaria tienen créditos activos, lo que representa el 13,2% del total del grupo. Aunque la proporción de jóvenes incorporados al sistema financiero sigue siendo relativamente baja, el informe advierte por la velocidad con que muchos pasan de ser nuevos usuarios a deudores morosos.

El 37,4% de los jóvenes que ingresaron al sistema financiero durante 2025 cayó en mora en poco tiempo. Eso equivale a unas 123.000 personas que atravesaron un proceso de inclusión financiera que derivó rápidamente en exclusión por incumplimiento de pagos.

El riesgo crece cuanto más temprano se accede al crédito: entre quienes obtuvieron financiamiento a los 19 años, el 44% terminó en mora, una proporción mayor que entre quienes ingresaron al sistema a los 21.

El informe vincula este fenómeno con la precarización del mercado laboral. Según un estudio del Centro de Innovación de las y los Trabajadores (CITRA), más de la mitad de las nuevas inserciones laborales son precarias y el 45,7% de los jóvenes atraviesa situaciones de inestabilidad, ya sea por desempleo, informalidad o trabajos intermitentes. El déficit de empleo alcanza al 37,1% de los jóvenes y, entre las mujeres jóvenes, la precariedad asciende al 58,7%.

En ese marco, el Banco Provincia señala que el 92% de los jóvenes de 18 a 21 años que cayeron en mora no tiene empleo registrado en relación de dependencia. Incluso ampliando el análisis a formas de trabajo independiente formal, el 90% tampoco registra actividad en ese sentido. Esto evidencia que, para la gran mayoría, el crédito reemplaza ingresos que todavía no existen en lugar de complementar una situación económica consolidada.

Más allá del endeudamiento en sí, los especialistas señalan que el principal problema son las consecuencias sobre el historial crediticio. Un antecedente negativo puede obstaculizar durante años el acceso a nuevos préstamos, encarecer el financiamiento e incluso complicar otras gestiones, como el alquiler de una vivienda o la contratación de servicios que requieren evaluación crediticia.

Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) identificó a los jóvenes de entre 15 y 29 años como el grupo con mayor proporción de deudores considerados irrecuperables, es decir, quienes acumulan más de un año de atraso. Según ese relevamiento, el 24% de los jóvenes con créditos se encuentra en esa condición y, en apenas un año, la cantidad de deudores irrecuperables en esa franja creció un 87%, el mayor incremento registrado entre todos los grupos de edad.

Con informacion de Primera Edicion.